El laberinto y la ventana

Ramiro Pereira-. El laberinto y la ventana

La historia en Entre Ríos

Santiago Zorrilla-.Usar la historia para dirimir luchas políticas del presente, no solo es una falacia. Es además contraproducente a los fines buscados.


Historia, significado:


Disciplina que estudia y expone, de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado y que constituyen el desarrollo de la humanidad desde sus orígenes hasta el momento presente.
"historia contemporánea; historia moderna; historia medieval; historia del arte; historia de la música; historia de la ciencia; historia de la teología"

Conjunto de estos acontecimientos y hechos, especialmente los vividos por una persona, por un grupo o por los miembros de una comunidad social.
"la llegada del hombre a la Luna fue un suceso crucial en la historia de la humanidad"


La historia, parafraseando -para contradecirlo- a Marx que a su vez parafraseaba a Hegel, no se repite ni como tragedia ni como farsa. Pero Marx acierta en El 18 Brumario de Luis Bonaparte al caracterizar que el peso de las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos, lo cual implica que la historia, hecha por hombres de carne y hueso, condiciona la conciencia de los seres vivos, de los que vivimos el presente, que a su vez estamos construyendo la historia del futuro y por lo tanto, el futuro.
El lugar de la historia es, entonces, de alguna manera el lugar de la parábola. Sirve para extraer ciertas regularidades, ciertos procedimientos que le den cauce y sentido a conflictos actuales y para -esto dicho con muchísimo cuidado- intentar predecir algunos comportamientos colectivos a futuro.

No hay nada más difícil de predecir que el futuro, dice el convencional chiste que hurga con humor negro en uno de los fundamentos de lo trascendente que, como tal, funda muchas religiones, algunas ramas de la ciencia y muchas de las formas de espiritualidad.
Es que desde tiempos inmemoriales se ha buscado hurgar en el futuro.
Hay ramas de la psicología que explican esta natural inclinación humana para conocer el futuro en el miedo a la muerte.
El lugar de la historia es entonces en parte personal y en parte colectivo, porque los seres humanos formamos parte de una especie y tenemos una natural tendencia a la vida en sociedad.



La historia de los entrerrianos es estudiada y debatida como pasa en pocas provincias de la Argentina. Es que en Entre Ríos hay aún heridas abiertas, posiciones antagónicas y reinterpretaciones de los documentos existentes que permiten renovar los debates una y otra vez.
El rol de nuestra provincia en la conformación de lo que es hoy nuestro país, la importancia que tuvieron nuestros caudillos, sus ideas y vueltas y sus trayectorias poco lineales -especialmente en el caso de Justo José de Urquiza- signan y agigantan la magnitud de estos debates.
Incluso hay quienes equivocadamente toman partido de manera algo forzada por uno u otro bando de las escuelas revisionistas para proyectarlas a nuestra realidad e insertrlas en nuestras luchas políticas actuales.
Tal error, más común de lo que se cree.
Puede dividirse en dos tipos de errores. Los que son conscientes del mismo y los que no.
Los que no son conscientes, responden a un reflejo humano propio de nuestra educación y cultura. Aunque es su falta de cultura lo que les hace no reconocer este error.
Por ejemplo: utilizar Conducción Política, un excelente manual escrito por Perón, que tuvo una formación militar y fue docente de doctrina militar, usarlo como un libro de Recursos Humanos, cuando en el momento de escribirlo tal disciplina no existía y hoy es una licenciatura, es un error propio de quienes no son conscientes de cometerlo. Los que sí son conscientes, extraerán lecciones de ese libro de Perón y las debatirán con los actuales manuales de recursos humanos y liderazgo, encontrando sorprendentes similitudes, así como los nuevos cambios en la sociedad y en la vida política.
Los que en cambio son conscientes del error, ya los conocemos de sobra. Son los que simulan hablar en nombre de Marx, el Che Guevara, Artigas, el Papa Juan XXIII, Urquiza, el propio Perón, y hablan en nombre del "verdadero.." Perón, Evita, Fidel Castro, etc.
Por lo general, tales reduccionistas suelen tener una mirada corta y, al contrario de sus deseos, no lograr trascender.




Sin embargo, la evidencia muestra que forzar la historia para actualizar las luchas políticas del presente, solo conduce al ridículo. No son productivas estas especulaciones y no abonan la imaginación ni la iniciativa política. Sí crean momentos de épica que se diluyen rápidamente. Fanatismos espasmódicos y posmodernos que se diluyen sin pena ni gloria.
Como suele suceder, estas enseñanzas de la historia (que usar la historia para dirimir coyunturas es contraproducente) suele ser olvidada una y otra vez, especialmente por los historiadores profesionales.