Inseguridad y pobreza

Joakito-.¿Hay algo mas violento que la pobreza? ¿Son los pobres por naturaleza delincuentes, o se trata de un acto de expropiación?



Dice Loïc Wacquant en su obra "Castigar a los pobres" que la "introducción de la red policial, judicial y correcional del Estado cumple la función, inseparablemente económica y moral, de imponer la mano de obra desocializada entre las fracciones establecidas del proletariado y el estrato inseguro y en decadencia de la clase media".



Los medios de comunicación bombardean constantemente sobre una campaña de alarma social
ante la delincuencia violenta, lo que contribuye a reducir la problemática a un crecimiento de la maldad y crueldad de ciertas personas (jóvenes, pobres, excluidas, vulneradas, desocupadas). Ante esto suenan y resuenan voces de imponer la “ley y el orden” y se ha puesto de moda una invocación a la llamada “tolerancia cero” hacia los pobres mientras se deja impune los grandes delitos del
poder y la corrupción pública. Persiste así una política penal con su correspondiente “selectividad” o como dice mi amigo Miguel, -mas conocido como Foucault- una política que administra diferencialmente los ilegalismos.
Es recurrente escuchar en cualquier conversación de sobremesa de que los hechos delictivos son cometidos por personas pobres, como si este fuese un justificativo de sus aspectos morales. Entonces el progre  va a a decir que no es culpa del delincuente sino de las condiciones de vida que lo llevaron a delinquir, y el facho, por el contrario, va a pedir cercar las villas y monitoreo policial en las zonas donde el vive. Lo cierto es que la estructura punitiva o el abordaje de un tema tan complejo como la delincuencia fue mutando a partir del desarrollo del neoliberalismo a escala global. Entonces esta transformación a servido como respuesta burocrática de las élites políticas a las mutaciones del trabajo asalariado (cambio a los servicios y a la polarización de las ocupaciones, flexibilización e intensificación del trabajo, individualización de los contratos laborales, discontinuidad y dispersión en las carreras ocupacionales) y sus efectos devastadores en los niveles más bajos de la estructura social y espacial.



Volviendo a la mesa de café entre progres y fachos es necesario entender que la lucha contra la delincuencia callejera es solo una pantalla y contrapartida de la llamada nueva cuestión social, entonces se hace necesario que el Estado que por un lado practica el laisser-faire et laisserpasser hacia los estratos superiores de la estructura de clases, en el campo de los mecanismo de producción de la desigualdad, y el paternalismo punitivo hacia abajo, en el ámbito de sus implicaciones sociales y espaciales, Por lo cual se hace necesario abandonar la definición tradicional de asistencia social como el producto de un sentido común político. Es necesario adoptar un enfoque amplo que englobe la totalidad de acciones por las que el Estado se propone moldear, clasificar y controlar a las


poblaciones consideradas anómalas, dependientes y peligrosas, que viven en suterritorio  
(esto sería la  nueva cuestión social)


Bernardo Kliksberg, economista argentino especializado en pobreza y desigualdad y creador del concepto de gerencia social sostiene que el tratamiento de la inseguridad en términos de "mano dura" hacia los sectores mas humildes ha fracasado, ya que  la tasa de homicidios sigue creciendo. Para Kliksber se trata de poder diferenciar  entre delincuencia organizada y los actos delictivos (varias veces asociados a las bandas organizadas) de jóvenes excluidos y así poder pensar un enfoque mas integral que aborde el tema de la inseguridad dentro del contexto social y económico por el que atraviesa América Latina.

El sociólogo francés Robert Castell que es sin duda el que mas desarrolló el concepto de "nueva cuestión social" en su libro "La Inseguridad Social" plantea el tema de la inseguridad a partir de que la asociación del Estado de Derecho y del Estado Social con el tiempo debía permitir construir una "sociedad de semejantes" donde, a falta de una estricta igualdad, todos pudieran ser reconocidos como personas independientes y resguardadas contra los avatares de la existencia (desempleo, vejez, enfermedad, accidentes de trabajo, entre otras); "protegidos", en una palabra. Este doble pacto -civil y social- hoy está amenazado.  De ahí es que estamos desprotegidos y por eso se produce la inseguridad, fundamentalmente por una serie de transformaciones que erosionaron progresivamente los diques levantados por el Estado Social: individualización, declinación de las organizaciones colectivas protectoras, precarización de las relaciones de trabajo, proliferación de "nuevos riesgos".



¿Como combatir esta nueva inseguridad? es el interrogante que Castell intenta responder.
El sentido común  recurre al Derecho Penal y las instituciones que lo gestionan para que lo pueden defender de la amenaza del crimen y de la inseguridad. Pero apelando a mi conciencia troskista puedo decir que  los más grandes crímenes fueron cometidos precisamente por esas instituciones y apelando al racismo, la xenofobia, el sexismo, la religiosidad, y “razones de estado” y así ha mutilado, asesinado, quemado, violado personas y desaparecido razas, grupos humanos, sectas, comunidades, tribus, pueblos enteros.
Los sectores mas pobres de nuestra sociedad no solo sienten la inseguridad social y política de cara al
sometimiento que padecen, sino que también sufren la inseguridad hacia dentro de ellos mismos. Volviendo a Wacquant esta inseguridad se produce porque se han roto los lazos sociales comunitarios que siempre estuvieron presentes sosteniendo formas de solidaridad a su interior.  Los pobres siempre han vivido en la inseguridad y en el miedo, pero ahora producto de una guerra social que desataran los grandes grupos económicos que han producido una sociedad tremendamente polarizada, aparecen ciertas formas de resistencia larvada de los sectores desposeídos que
atacan a sectores de clase media y alta. Pero a la hora del análisis siempre se omite considerar la
violencia generalizada entre los propios pobres y excluidos sociales que se victimizan entre sí, producto en gran medida de la desesperación degradación social y de los efectos de la marginación, la frustración y el desamparo. Ante estos hechos la policía como institución que en concreto aplica el derecho penal nunca se meten.
Engels en La situación de la clase obrera en Inglaterra, decía que la primera forma de revuelta del proletariado moderno contra la gran industria era la criminalidad. ¿Es posible entonces hacer una lectura de la inseguridad y del delito no sobre las conductas de los vulnerados y marginados sino desde ellos mismos?
Es necesario dejar de lado el paradigma que trata a la llamada "inseguridad" reduciéndola a visiones morales dependientes de lo jurídico y de lo  penal que solo conducen a naturalizar la dominación y el sometimiento.

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