Ingeniero Sajaroff, un pueblo de negros y judíos


Santiago Zorrilla.- Este pueblito del departamento Villaguay, originalmente fue conocido como "La Capilla", debido a su sinagoga que fue una de las  primeras en la provincia.
Esta sinagoga constaba de una sola habitación dividida por una cortina para separar hombres de mujeres. Una vez por semana funcionaba una escuela hebrea a la que concurrían los niños del lugar. En la década del 50 fue demolida debido al estado de precariedad de su construcción, conservándose en la actualidad el Arón Hakodesh y la Bimá (púlpito) originales. Las Torot fueron donadas a las comunidades de Neuquén y San Salvador (Entre Ríos). En el mismo sitio se erigió la Sinagoga que actualmente se conserva.





El nombre del pueblo es un homenaje a Miguel Sajaroff, un inmigrante judío fundador de la Cooperativa Fraternidad Argentina, la cooperativa que nucleaba a todos los integrantes de la comunidad judía de la provincia.
Este ingeniero nacido en Mariupol, Crimea (Rusia) en 1873 tuvo que estudiar en Berlín porque en Rusia los judíos tenían prohibido el acceso a las univeridades.
Vaya paradoja: estudió en Alemania a principios del siglo XX porque en Rusia los judíos tenían prohibido el acceso a las universidades. Pronto la historia se daría vuelta: gracias a Rusia, ya conversida en República Socialista Soviética, derrotaría a los nazis, que en Alemania produjeron el mayor genocidio judío de la historia, conocido como el Holocausto.
Mientras sucedía la II Guerra Mundial, en Entre Ríos, descendientes de alemanes, de rusos (muchos de los cuales fueron expulsados por progroms) y de los gauchos judíos, convivieron armónicamente.

Allí en Berlín, Sajaroff, impulsado por un rumor que había llegado a sus oídos acerca del posible ataque de los parapoliciales del zar, organizados en un pogrom (que eran los ataques de cosacos contra la comunidad judía, organizados por el mismísimo Zar) decide venir a la Argentina como parte del proyecto colonizador del Barón de Hirsch.(este alemán fue uno de los principales impulsores de las colonias judías en América, en especial en Argentina, Canadá y los Estados Unidos). Lo cual revela que no todo el pueblo alemán -ni todo el pueblo ruso- fueron cruentos e inhumanos.
Moritz von Hirsch auf Gereuth, el Barón de Hirsch, tiene en Argentina una plazoleta con su nombre, en la Ciudad de Buenos Aires y una ciudad en la provincia de Buenos Aires, en el partido de Carlos Casares. Notoriamente, en Entre Ríos, no hay registros de homenajes provinciales contundentes. 

Barón de Hirsch

Sajaroff funda la cooperativa y con ella también crea el Fondo Comunal, una especie de lo que hoy conocemos como junta de gobierno. Ante el éxodo de socios que estaba teniendo la cooperativa impulsa una campaña de canjear trigo por harina, por lo tanto, a ninguno le faltaba el pan en la mesa. En su idioma original, el ídish, publico una carta en "El Colono Israelita" respecto al canje de trigo por harina, el cual se podía leer "PAN PARA COMER", además de las siguientes palabras:

"Es sencillamente increíble que quienes producen pan para todo el mundo no tengan ellos para comer. Pero es en verdad deplorable que inmediatamente después de las cosechas, muchos colonos deben pedir prestada una bolsa de harina; esto ya se ha hecho crónico en todas las colonias...".

Agregando:"Señores Asociados: Eso depende de ustedes. Por lo mismo confiamos en que entenderán y la concretarán en la práctica".
Para terminar diciendo: "Si no lo hago por mi ¿quién lo hará? Si no me ocupo yo mismo, ¿quién se ocupara de ello?".



Ingeniero Sajaroff, la localidad entrerriana, además de ser parte del circuito de las colonias judías en nuestra provincia, fue una de los pueblos, que tuvo habitantes de origen afro que huían de la esclavitud que imperaba en Brasil. 
Tal es así, que a la entrada de este pueblo, los arqueólogos descubrieron un cementerio propio de la comunidad negra o de los "Manecos", como le decían en  portugués a los negros.
En este cementerio se hallaron los restos de estos "manecos" que llegaron a nuestra provincia alrededor de 1850 a 1870. 
En este pueblito de Villaguay convivían las dos comunidades (la judía y la  negra) y crecieron a la par y pudieron convivir de buena manera.
Tengamos en cuenta que según el  censo de 1820, en Villaguay había 30 personas anotadas como "esclavos" sobre un total de 300 habitantes, a lo que habría que sumar a otros de origen angolés, que ya habían sido anotados como ciudadanos libres, es decir que más del 10% de la población era negra, hecho que se repetía en Concepción del Uruguay y en Paraná.


La historia de este paraje semiabandonado, es la historia de un pueblo que busca su libertad, más allá de razas, razzias, religions y guerras. Es un lugar que contiene viva las tres grandes tragedias de la historia universival reciente: la masacre de pueblos originarios, la esclavitud y el antisemitismo.  

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