El PRO entrerriano es la pensión de Doña Porota


Lucas Carrasco-. Un puñadito de chantas, junto a impresentables y charlatanes, componen el partidito del Presidente en Entre Ríos.

¡El PJ perdió una banca en el Senado Nacional!



Alfredo De Ángelli y Rogelio Frigerio se desafiliaron del Partido Justicialista para afiliarse al PRO, en marzo del 2017.
Son las dos caras visibles del partido.
El Australopithecus Afarensis, Alfredo De Ángelli, fue tres años senador nacional del PRO sin afiliarse (ni hacer aportes partidarios...)
El Ministro de CompraVenta, Rogelio Frigerio, ha coimeado legisladores de su partido, el Partido Justicialista, para sacar leyes claves como el regalo a los Fondos Buitres. Se supone que lo pusieron en el rimbombante cargo de Ministro del Interior y Obras Públicas para que trate con las profundas convicciones de los legisladores opositores. Y les ponga precio. ¡Pero resulta que estuvo comprando votos en su propio partido! Así no hay déficit fiscal que aguante...
El interventor del PRO en Entre Ríos es un diputado bonaerense tan ignoto que no se invita ni a su propio cumpleaños.
Y la viceintendente de Paraná, la Violencia Rivas Municipal, Josefina Etienot, es la apoderada legal.

Este corso de papanatas no está ni para ganar una vecinal. Pero como tienen la chequera del Estado y son muy generosos con el dinero ajeno, el periodismo de alquiler los trata con reverencias tan infantiles que dan verguenza ajena.
El líder del PRO en Entre Ríos es el juez federal Leandro Ríos.
Por decisión de Leandro Ríos, el partidito de 8.000 afiliados debe ir a su primera interna para elegir cargos partidarios. Lleva cuatro años intervenido. El amparo fue a solicitud de un puñado de buscas a los que Frigerio no les quiere mostrar la chequera republicana. Pero tampoco quería ir a internas, como obliga la Constitución y las leyes. Ay, los republicanos...
La ideología republicana se la meten en el culo cuando se trata de su propio negocio.
Nada nuevo: nuestra vieja derecha siempre fue farsante y cínica.



Mentiroso compulsivo y autor de inumerables operaciones de prensa berretas, Daniel Luján ha pasado por un sinfin de partidos y partiditos políticos buscando ganar un mango, con una visión mercantil y servil de la política. Por supuesto, le ha ido para la mierda. Pero su perseverancia es elogiable.
Hace un mes se afilió al PRO, abandonando el Frente Renovador, para competir por un cargo partidario.
Es parte del conjunto de buscas que presentaron un amparo ante el líder del partidito, Leandro Ríos. Les fue concedido.
Dicen que además van a ir a las PASO con candidato propio. Y si los apurás, te dicen que van a competir también por la presidencia de Estados Unidos, el secretariado general de la ONU y la titularidad de la FIFA. Excepto que venga Frigerio y los calme con tres cheques.
¿Se los puede tomar en serio?
No. Obvio que no. Pero de algo hay que escribir.
Y además, ojo: gracias a este puñado de buscas que fueron a la Justicia Federal, nos estamos enterando de muchas cosas sobre la sucursal del PRO en Entre Ríos. Ninguna de esas cosas es positiva. Ni tan negativa como para amargarse. Más bien, son una runfla divertida, de una audacia simpática. Aunque patética.

Que el Presidente de la Nación resuelva las internas en su pago chico, la Ciudad de Buenos Aires, al mejor estilo "peronismo jujeño", llevando a las elecciones generales lo que no pudo resolver en las internas partidarias -el caso de Lousteau y Carrió, por ejemplo- muestra el carácter caudillesco del partido vecinal que comanda. Partido que está obligado a ejercer un culto a la personalidad. De Macri. Enoooorme esfuerzo intelectual, por cierto.  Felicitaciones.
Que en Entre Ríos el partido vecinal porteño tenga 8.000 afiliados es una proeza digna también de elogios. Pero sucede que el partidito comanda el Gobierno Nacional, la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires. Y en Entre Ríos tiene legisladores, intendentes, concejales, cargos nacionales.
Así que la situación solo se entiende de la manera más obvia: no quieren tener más afiliados.
¿Por qué un partido no querría tener más afiliados?
Porque ya tiene el poder y no quiere repartirlo.



El Commercial Spirit del PRO entrerriano explica, en buena medida, esta coraza para impedir que crezca el partidito.
Un partido que se ponga como meta no crecer, puede darse el lujo de recitar como un idiota un puñado de enunciados marketineros cuando se les consulta sobre su visión para el país, la provincia o cualquier tema importante. Los autómatas de la secta repetirán, calcados, un par de eslóganes de una imbecilidad irritante.
 Los dirigentes radicales han caído tan bajo que hacen como que toman en serio a la secta del PRO, con tal de que la franquicia local no le vaya con puteríos a Frigerio. Parece la pensión de Doña Porota.
Van a luchar contra todas las mafias del país, pero tienen miedo de los alcahuetes del barrio.
¡Paren de ser tan valientes, muchachos!



El PRO es una secta pensada para el business de la polarización.
El kirchnerismo, la otra pata necesaria para el business de la polarización, acepta gustoso la visión del PRO: los kirchneristas no perdieron por sus propios errores, perdieron porque en la secta PRO son unos genios de las redes sociales. Oh, claro.


Como trasladar ese business de la polarización a Entre Ríos no es redituable ni tiene plafón, el PRO entrerriano tiene que recostarse sobre la UCR.
No les ha ido mal con esta estrategia. Sí les va mal cuando patinan y quieren pasar por encima a la UCR.
Recostados sobre los radicales, tienen grandes chances de ganar la elección de octubre.
Y como ganar elecciones te convierte en hermoso, estadista, maravilloso, héroe, santo e iluminado, la visión patética que hoy muestra la secta PRO se irá diluyendo.
Pero la realidad seguirá siendo la misma: son una secta de freaks.



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