El paraje de pescadores que se convirtió en canciones

Santiago Zorrilla.- El Paraná tiene historias de pescadores en todo su cauce, pero Puerto Sánchez es especial.


Se trata de un lugar maravilloso en la ribera de la capital entrerriana, con gente que se arraigó como juncal en la orilla y con recuerdos que se transformaron en leyendas.
Puerto Sanchez esta al pié de la barranca del río Paraná. Tiene una vista privilegiada que es cita ineludible del turismo ávido de conocer la vida, el trabajo y la idiosincrasia de los habitantes de la costa.

Originariamente el lugar fue conocido como la Falda del Morro.
“El nombre varió con el tiempo a raíz de que la persona que cuidaba las tierras pertenecientes a Etienot, se apellidaba Sánchez” cuentan los integrantes de la ONG Baqueanos del Río, cada vez que hacen el recorrido en lancha a los turistas.

Por el barrio pasaron Linares Cardozo y Jorge Méndez, inspirándose en este  paraje de pescadores. Ahí en Puerto Sanchez  aún vive Natividad Dominga Ayala, la mujer inspiradora de “Canción de cuna costera”, de Cardozo.



De las múltiples versiones de Canción de Cuna Costera, la mejor -a mi juicio, lo cual es subjetivo desde ya- es la de Liliana Herrero y Juan Falú:




Sus barrancas y el río motivaron también a Méndez para crear su consagrada “Canción a Puerto Sánchez”. Incluso ella misma, Natividad Dominga Ayala, compuso unos versos que luego fueron musicalizados por Miguel "el Zurdo" Martinez cuando falleció su compañero de vida


“Puerto Sánchez está triste
tu barca quedó encostada
pescando estrellas del cielo
 andarás Domingo Almada”.



En la década del 50 Linares Cardozo recorría Puerto Sanchez con su caballete y sus elementos de pintura. Según cuenta Dominga, Linares solía ir a un rancho de un señor Rabuffetti, que era pariente de Rubén Benavento, un hermano de Gaspar. Ellos lo alentaban a que fuera a la radio, Y ahí cantaba y ahí se construyó un rancho.
Con el tiempo el lugar se fue convirtiendo primero en lugar de paso de los pescadores que se acercaban con sus canoas, para después asentarse definitivamente en el lugar.
En sus orillas uno puede observar el río Paraná y observar piraguas, kayak, veleros, canoas a remos, lanchas, una draga arenera que trabaja en la zona. Hasta una barcaza que lleva el producto de la tierra o contenedores con camionetas 4x4 que navegan río arriba. todo mientras los gurises juegan en la orilla y mojarrean.



Este típico barrio de pescadores es uno de los atractivos turísticos de la ciudad con sus viviendas coloridas que le brindan un atractivo particular.
Es necesario que Paraná vuelva rescatar este hermoso lugar para la cultura paranaense, entrerriana y del litoral, con sus rasgos típicos culturales así luego poder insertarlos en los circuitos turísticos y culturales de la Provincia.