El ajuste lo pagan los trabajadores

Ezequiel Bauman-. Los propios datos oficiales muestran que los trabajadores públicos son quienes más pagaron el drástico achicamiento del Estado que ejecutó la gestión del contador Gustavo Bordet.




El déficit entrerriano del año 2016, según la información oficial, fue de  $4.896 millones. Muy por encima de lo esperado y muy por encima de lo acordado.
La palabra pública está empeñada en una casa de empeños, es puro chamuyo dirían los jóvenes.
El rojo fiscal es preocupante. Sobre todo si tenemos en cuenta que se asienta sobre una presión tributaria récord sobre trabajadores y pequeños y medianos empresarios y una exención fiscal récord para los más ricos, especialmente bancos, empresas privatizadas y terratenientes y grandes jugadores del mercado primario y del mercado financiero.



 La deuda total es de $25.114 millones, un tercio más de lo que se proyectado. Si se lo compara con los ingresos nominales, incluso con el megaendeudamiento y si no se tienen en cuenta los crecientes intereses de refinanciación, no deja de ser una bomba de tiempo.
 Aunque se rebajaron salarios con aumentos nominales por debajo de la inflación real, los Gastos Totales subieron un 34%, con lo cual el ajuste fue de un 7% del total de los gastos públicos, recayendo el peso principalmente en los trabajadores cuyos aumentos salariales estuvieron por debajo del crecimiento del Gasto Total. Y eso que se eliminaron Ministerios enteros...
Los Ingresos crecieron un 29,7% en relación al ejercicio del 2015 proyectando así un déficit creciente y sin solución, más que la refinanciación constante y a tasas crecientes.



La propia información oficial, disponible para los gremios y las entidades interesadas (también para la prensa, que hace un complaciente silencio) deja en claro que el ajuste -de carácter neoliberal- en las cuentas públicas fue feroz, parecido al de los años noventa.
A su vez, que este ajuste recayó principalmente sobre los trabajadores.
Aunque hagamos la salvedad de que los gastos sociales, por ejemplo en comedores infantiles y becas, por mencionar dos ejemplos, acompañaron el ritmo de la inflación.



Se pueden hacer estimaciones sobre lo que dice el gobierno que ingresará en el período 2017 y lo que gastará en dicho período y compararlo con las paritarias que cerraron los gremios estatales, pero no tiene mucho sentido dado que el gobierno miente de manera abierta en sus estimaciones. Miente o se equivoca, que el lector elija su propia aventura.
Lo ideal sería volver a debatir la cuestión tributaria.
Durante la última gobernación de Sergio Urribarri, al Legistura aprobó el proyecto fiscal más progresista de nuestra historia, a instancias del Poder Ejecutivo, que nunca lo aplicó.
Volver a ese debate sería lo ideal.
Ya hay un diagnóstico. Una evaluación. Una meta y un camino de cómo lograr esa meta.
Falta voluntad política.

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