Cómo son las cárceles en Noruega (y por qué funcionan)

Pablo Mori-.  Cómo hizo Noruega para disminuir la violencia, los crímenes y la reincidencia.




El lector de esta nota lo primero que pensará es "se trata de Noruega, uno de los países de mayor bienestar del planeta". Correcto. En esta nota queremos mostrar una de las tantas claves para lograr ese bienestar: cómo funcionan sus prisiones.
Noruega es un país rico (Argentina también lo es) , cuya riqueza está distribuida equitativamente (al contrario de Argentina). Es uno de los países con menor desigualdad, muy bajo desempleo y tiene una economía de mercado que combina con una fuerte presión impositiva (como en Argentina) para financiar servicios públicos de calidad y eficientes, entre ellos, las cárceles (en Argentina, la presión impositiva es para financiar una clase política multimillonaria y un puñado de empresarios que viven de la teta del Estado).


En la imagen de arriba vemos una de las cárceles de Noruega, la prisión de Bastoy. El que conduce el carro con el caballo es un prisionero.
En Noruega no hay pena de muerte, la máxima es de 21 años y cada preso tiene su propia casa, debe trabajar y aprender oficios y materias humanitarias y los carceleros no están armados y, por supuesto, no pueden hacer negocios con los criminales encerrados: el sistema carcelario, a diferencia de Entre Ríos, está pensado para prohibir hacer una industria de la violación de los derechos humanos.
El funcionamiento es más parecido a una granja que a lo que a nosotros nos viene a la mente cuando pensamos en una prisión.
El 30% de las cárceles son abiertas.

El director de la prisión abierta de Bastoy, le contó al periodista Baz Dreisinger del Huffington Post que el sistema represivo "no funciona. Sólo lo hacemos porque somos vagos".
“Existe la percepción de que: ‘Ah, esta es esa cárcel ligera… cogéis a los tipos buenos para esta cárcel-campamento’. Pero lo cierto es que no. Nuestros hombres están (y perdón por la expresión) en la mierda. Drogas y violencia. La verdad es que algunos han sido problemáticos en otras cárceles, pero entonces vienen aquí y se calman. Decimos: ‘¿Es el mismo tío al que llamabais difícil?’. Es muy sencillo: trata a la gente como basura y serán basura. Trátalos como seres humanos y actuarán como seres humanos”.
La foto del preso a caballo podría remitir -a un entrerriano- al clásico preso local: un cartonero que vive en la miseria y recorre las sobras de la opulencia, lo cual lo condiciona para el delito. No, se trata de un programa de rehabilitación: el contacto con animales genera empatía. En la cárcel se cultivan un 25% de los alimentos que consumen presos y guardiacárceles y se recicla absolutamente todo.



La BBC de Londres cuenta que por la tarde, cuando los guardiacárceles terminan su jornada laboral normal, solo un puñado de ellos se queda a cuidar los 115 prisioneros de una de estas cárceles noruegas.
La cárcel de Halden es una prisión de máxima seguridad. En los talleres donde trabajan los presos hay serruchos, cuchillos, herramientas de todo tipo.
"La mayoría de los presos comienza a pagar sus penas en cárceles de alta seguridad", explica Jan- Erik Sandlie, subdirector del Sistema Correccional de Noruega.
"Luego se considera una transferencia a una prisión de menor seguridad, con la idea de crear una transición gradual de la prisión a la libertad", agrega.



Noruega tiene las tasas más bajas de criminalidad y violencia, además de tasas bajísimas de reincidencia.
Las cárceles, en vez de ser Universidades del Crimen, trabajan para el objetivo contrario: la reiserción en la sociedad de los delincuentes. Exactamente lo que obliga la Constitución Argentina  los sistemas penitenciarios.



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