Cambio vs Pasado: la fórmula que no se aplica en Entre Ríos

Osvaldo Quinteros-. La estrategia electoral de Cambiemos, diseñada en Bs As a conveniencia de CFK, es imposible de aplicar en Entre Ríos.




Ya hemos visto que en Córdoba, Santa Fe, incluso ciudad de Buenos Aires, la estrategia electoral diseñada por los arquitectos del marketing de Cambiemos, solo se aplica a la provincia de Buenos Aires y quizás a distritos menores como Jujuy y Santa Cruz.
Sin embargo, Córdoba, que es quien hizo a Macri presidente, no tiene este clivaje ni podría funcionar. Tampoco en Santa Fe.
Un distrito intermedio como Entre Ríos, tampoco.
Más aún, en las provincias donde se eligen senadores nacionales este año-por lo cual vale lo mismo que sea Buenos Aires, que representa el 38% del padrón, a que sea una provincia del norte con menos del 1% del total de electores- en la mayoría de las provincias, esta estrategia de carácter unitario decidida en los laboratorios porteños, no se aplica. Empezando por la misma ciudad de Buenos Aires.

Al unitarismo fiscal no necesariamente le corresponde un unitarismo político. Aunque un dato no menor es que dos de los tres Jefe de Gobierno electos por el voto democrático (lo cual se hace desde la reforma constitucional del 94) fueron luego electos Presidente de la Nación. Los tres Jefes de Gobierno electos fueron Fernando De La Rúa, que se convirtió en Presidente, Aníbal Ibarra y Mauricio Macri, actual Presidente.
Puede que sea este hechizo el que les haga creer que la misma fórmula es aplicable a las elecciones legislativas, donde no hay una sola elección, sino 24 elecciones diferentes.
Por supuesto que habrá elementos unificadores -al fin y al cabo, somos un país y una nación y la elección es para la legislatura nacional- pero la experiencia indica que en cada distrito pesan más los motivos locales que los instalados desde Buenos Aires cuando no está en juego la Presidencia de la Nación ni hay una crisis fulminante.

La unidad -si se concreta- de Bordet con Urribarri y Busti sería el cuadro ideal para este clivaje que pretende Cambiemos de la mano de Jaime Durán Barba, el asesor estrella del oficialismo nacional. Representaría la suma de "todo lo viejo" y, además, el peronismo unido. Con sus pro y sus contra. Enfrente, se colocaría todo el antiperonismo.
En los laboratorios, esto significa que no hay lugar para terceras alternativas, sean del campo "gorila" como el socialismo y el GEN aliados, o la izquierda trotkista; ni del campo panperonista, como los reiterados ensayos de Martínez Garbino, ahora con el sello/franquicia del Frente Renovador.
Esta hipótesis de trabajo, se maneja más desde arriba, tratando por diversos mecanismos de ordenar la oferta política para acotar la demanda.
El problema es que Cambiemos se acercó en la última elección al entonces llamado Frente Para la Victoria, porque buena parte del voto peronista se fue a Adrián Fuertes, lo cual hizo que Bordet ganara por muy poco.
Traducido al lenguaje llano: incentivando al Frente Renovador a que saque votos peronistas, ninguneando al socialismo e instalando el clivaje de "lo nuevo vs lo viejo" en términos de plebiscito nacional, donde lo viejo es el kirchnerismo. Para darle este aire al clima político, se ventilan causas judiciales contra emblemas del peronismo anterior, como Urribarri y Pedro Báez, aunque las mismas no hayan avanzado ni un milímetro. Los fiscales hacen movidas espectaculares y nadie se pregunta por los resultados concretos. Por ejemplo, allanamientos casi teatrales que en términos concretos, no sirven para nada a juzgar por los resultados luego obtenidos.




¿Puede funcionar?
La fórmula es de difícil aplicación por diversos motivos, uno no menor es que el radicalismo no está interesado en ser parte de ese tipo de maniobras donde pasan a ser los globos aplaudidores.  Pero fundamentalmente, ese clivaje no es el que quieren los electores: también el gobierno provincial pone a prueba su gestión, su vinculación con la Nación y puede haber una cuota difusa de voto castigo por la inflación, el asunto es hacia dónde se dispara ese voto castigo en la medida que el gobierno provincial se ha pegado al nacional, lo cual incluye también hacerse cargo de sus costos.
Para Cambiemos, pegar a Bordet con el kirchnerismo va a resultar difícil porque esto significa perder los votos de senadores entrerrianos en la Nación que responden a Bordet y votaron las leyes claves que el macrismo necesitó para llevar adelante su plan político, judicial y económico.
En definitiva, si el peronismo entrerriano se desmarca del clivaje que le quieren instalar y logra, unificado, plantearle a la ciudadanía que ellos son la defensa de los intereses netamente provinciales, el eje peronismo/antiperonismo se desdibujará.





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