Urquiza y el primer crimen político impune




Santiago Zorrilla-. El 11 de abril de 1870 es asesinado en su residencia del Palacio San José, el General Justo José de Urquiza. Genio militar y hábil comerciante, fue el primer presidente constitucional de la República Argentina, en 1854. El federalismo lo consideraba un traidor por la capitulación, frente a Mitre, en la batalla de Pavón.
 Una partida de cincuenta hombres al mando de Simón Luengo llegó con caballos y redujo la guardia. Urquiza intentó defenderse con un fusil, pero fue herido de un disparo en la cabeza y rematado con 5 puñaladas. Ese mismo día eran asesinados en Concordia también sus hijos Justo Carmelo y Waldino; los dos eran amigos íntimos de López Jordán, lo que parece probar que los asesinos no actuaron por orden de López Jordán.
¿Porque entonces se lo acusa a Lopez Jordan del asesinato? Aca es donde entra en juego la figura de Domingo Sarmiento. Sarmiento se incorpora a la campaña del Ejercito Grande que finaliza en Caseros con el derrocamiento de Rosas (1852). Sarmiento entró a Buenos Aires como boletinero del ejército de Urquiza con grado de oficial. Durante la campaña se encontraron en un par de oportunidades donde comprobaron las profundas diferencias que ambos tenían.
Urquiza lo humilla al obligarlo a ponerse el cintillo punzó, la divisa federal. Sarmiento siempre desprecio a Urquiza  y lo consideraba como uno de los tantos otros caudillos, "bárbaro, atrasado y salvaje".
La relación de ambos se rompe después de Caseros y es clave para entender el magnicidio que significo la muerte de Urquiza. De hecho Sarmiento le escribe una carta Mitre luego de la Batalla de Pavon donde le dice que "no deje cicatrizar la herida de Pavón, Urquiza debe desaparecer de la escena, cueste lo que cueste. Southampton o la horca".


Sin embargo, cuando Sarmiento es presidente y necesita de la fuerza del interior decide visitar la provincia en un nuevo aniversario de la Batalla de Caseros. En San José, el magnifico palacio que funciona como residencia de Urquiza por la noche de ese 3 de febrero de 1870 se da una gran fiesta. Hay baile y un gran banquete. Al brindar, Sarmiento, se atribuye el triunfo de Caseros. Urquiza ansioso de incorporarse a la nueva política de progreso y civilización acepta resignadamente el brindis jactancioso del ilustre visitante.
Se ha escrito mucho y son varias las interpretaciones sobre el asesinato de Urquiza: la mayoría de las versiones coinciden en ubicar a Lopez Jordan como el acusado de llevar adelante la conspiración y el asesinato. Sin embargo los textos históricos dicen otra cosa.

Estas son las declaraciones de Jose María Mosqueira -único detenido y acusado- (rescatado por José Adolfo La Rosa quien publica, en el año 2003, "Él no mató a Urquiza". En la obra reivindica la figura de Mosqueira, su antepasado, La Rosa, basado en las actas judiciales demuestra que Mosqueira no es el autor material del homicidio sino que fue un chivo expiatorio) que declaró  lo siguiente en el juicio: La conspiración comienza en la estancia de Arroyo Grande, cerca de Concordia. A dicho lugar concurre el joven estanciero de Gualeguaychú, José Mosqueira para ofrecerle sus servicios a López Jordán en el movimiento revolucionario que éste prepara para derrocar al gobernador Urquiza. El plan queda acordado. El lugar de encuentro de los conjurados será en la misma estancia, el 9 de abril.
Treinta hombres al mando del mayor Robustiano Vera y José Mosqueira partieron desde Arroyo Grande rumbo al establecimiento San Pedro, propiedad de Urquiza, a los efectos de ponerse a las órdenes del Coronel Luengo que los esperaba con veinte hombres más. Las órdenes recibidas, según cuenta Mosqueira en las actas del juicio, eran las de apresar a Urquiza, respetarle la vida al gobernador y a su familia y llevarlo a la presencia del jefe revolucionario. La partida la formaban entre otros, además de los mencionados, Ambrosio Luna, Pedro Aramburu, Juan Pirán, Facundo Teco, Agustín Minué, Mateo Cantero y Nicomedes Coronel, este último era mayordomo de la estancia San Pedro. Según los testimonios, a las 19.30 hs, el gobernador se encontraba en la galería delantera de su residencia conversando con uno de sus ministros y escuchó sorprendido la llegada de un tropel de jinetes que habían entrado por la puerta trasera del Palacio San José al grito de ¡Muera Urquiza! y dando vivas a López Jordán. El gobernador se dirigió a una de sus habitaciones extrayendo un rifle y disparando contra la partida.



Lo que ocurre a partir de ese momento es confuso y no lo aclara Mosqueira en el proceso. No se sabe si Luengo alcanzó a darle la orden de rendición a Urquiza o algún hombre de la partida disparó desobedeciendo la orden contra el caudillo que cae alcanzado por un tiro en la cara.
También es un enigma quién lo "despenó" con cinco puñaladas en el pecho. Pero lo que la declaración en el juicio deja en claro es que no fue Lopez Jordan quien ordenó la muerte de Urquiza y que por el contrario a los revolucionarios no les convenía la idea de un Urquiza muerto. El mencionado Mosqueira es sobreseído en la causa y  muere en extrañas circunstancias,  en Gualeguaychú en 1874.


Quien se encargó de hacer correr la voz atribuyéndole el asesinato a Lopez Jordan, fue el presidente Sarmiento, ya que no le convenía que Lopez Jordan ande suelto dando ordenes a sus seguidores y organizando una revuelta de carácter federal en su contra en suelo entrerriano.
De esta manera, desde los sectores oficialistas le imputan la muerte a Lopez Jordan dejando impune el asesinato de Justo José de Urquiza.
Solo los revisionistas de la historia con Fermin Chavez a la cabeza se animaron a aportar hipótesis de quien fue el verdadero asesino de Urquiza.
Dice Chaves en su libro  "Vida y muerte de López Jordán" que pueden haber tres hipótesis distintas. La primera es que los jefes de la revolución jordanista autorizaron la ejecución de Urquiza, la segunda, que Luengo, la resolvió a medida que se desarrollaban los hechos y la tercera, que la resistencia armada de Urquiza dio ocasión a su muerte.
Por supuesto que son tesis históricas que no han podido ser probadas pero que despejan las dudas respecto a la responsabilidad de Lopez Jordan sobre el asesinato.  El único favorecido con esta tesis fue el padre del aula, que en su carácter de presidente invade la provincia de Entre Ríos y lleva adelante una de las principales matanzas contra provincias nunca antes vista derrotando a Lopez Jordan y a las últimas montoneras federales.