Realidades de Irigoyen


Dinámica del peronismo. Se fragmenta en el poder y se unifica en la oposición.

 Jorge Asís
Enternece el optimismo electoral que irradian, con la euforia de la cosmetología, exponentes del Tercer Gobierno Radical.
Consumido ya un tercio del mandato, con más pretextos hasta aquí que logros, ahora los moviliza la idea de “ganar las elecciones”.
Es la prioridad hegemónica del momento. Para adquirir el “volumen político” que les permita, a partir del 22 de octubre, impulsar las pendientes “reformas estructurales”. A través de la guadaña selectiva que reduzca la angustia del “gasto público”.
El “gradualismo” fue técnicamente un placebo. Útil apenas para consolidar el estancamiento de la economía. Aunque, para los profesionales que construyen la “realidad de Irigoyen”, brotan signos leves de recuperación.
Sin ir más lejos, el ministro Aranguren se atreve a declarar, en los medios adictos, que “es falso que las inversiones no lleguen”. Llegaron, aunque los idiotas no se hayan dado cuenta. Monedas para estimular las “energías renovables”.

Período lúdico del amague

Duele no compartir la plácida interpretación de la actualidad.
Pese a las encuestas de Irigoyen que se manejan, al cierre del despacho, en la provincia inviable, el TGR dista de asomar como ganador.
Las tres principales fuerzas en pugna (TGR, peronismo relativo y Franja de Massa), se encuentran aún en el periodo lúdico del amague.
Realidades de IrigoyenEl oficialismo es quien está más cerca de la definición. Después de resistirse a las clásicas auto-referencias de la señora Carrió, ya parece conformar a la gobernadora Vidal, insumo primordial del TGR, el ticket que componen para el senado Esteban Bullrich, titular del ministerio menos trascendente, con la señora Gladys González, que contiene el mérito de haber precipitado la detención de Suárez, El Caballo. El ticket lo completa el doctor Facundo Manes, Cisura de Rolando, demasiado cerebro para la irrisoria diputación.
En la provincia sí podrá aplicarse la artillería estratégica del pensador Jaime Durán Barba, El Equeco, aunque en el Artificio Autónomo del Maxiquiosco ni puede mojar el pancito (imposición de Carrió, que lo detesta).
Significa confirmar que para la provincia inviable funciona la vigente disquisición filosófica de Durán Barba. Avanzar con el cambio, de la mano inmaculada de María Eugenia y de Mauricio. U optar por el tren fantasma del pasado, que debe estar agresivamente presente en las pantallas. Línea que se baja para la militancia rentada de la comunicación.

El deseo de los tres peronismos

Hasta ahora, Vidal no tuvo la suerte que tal vez merece. Confrontar con -por lo menos- tres peronismos. Franquicias que confrontan entre sí para facilitar el triunfo del TGR.
Los movimientos que se registran en el desinflado colectivo peronista van, para ser exactos, en el sentido contrario. Procuran la alucinación de la unidad.
Pero resulta extraña, casi incomprensible, para los profanos, la dinámica de funcionamiento del peronismo, con su ideología del poder.
Desde el poder el peronismo suele fragmentarse. Por los litigios naturales y las ambiciones asumidas. Derivaciones del manejo del Estado.
Realidades de IrigoyenY acostumbra a renovarse desde la oposición. Unificarse. Para volver a controlar, otra vez, el mismo manejo del Estado que los divide desde el poder. Los fragmenta.
El presente es el periodo de la unificación. Aunque los mini-gobernadores que tienen los “fierros”, los intendentes, deban volver a fumarse a los jóvenes copadores de La Cámpora.
Ya habrá tiempo para profundizar las diferencias.
Como hoy impera el recetario de la unidad, naufraga cualquier intento “de irse por afuera”.
Mecanismo usual, invariablemente entendido como la manera obvia de la traición, que a nadie, en el fondo, espanta. Aunque favorezca al adversario, o sea el macrismo. Para satisfacer el deseo confeso de la gobernadora.
De todos modos, siempre está disponible algún medialunero para ser alquilado, sin garantías, por los inversores de Cambiemos.
Al cierre del despacho, no aparece el peronista significativo que se atreva a impugnar la unidad y fraccione, para algarabía del TGR.
Pero ánimo: en el revuelo aún alguno puede aparecer.

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