Los paros docentes, la pobreza y la comodidad dirigencial

Ezequiel Bauman-.Mientras las negociaciones entre el gobierno y los gremios docentes continúa sin resolverse es necesario poner sobre el tapete algunos cuestionamientos que tiene que ver con poder elevar el debate y dar una discusión mas profunda sobre la crisis educativa que está atravesando a nuestra provincia. No se trata solamente de esperar que lleguen los meses de febrero y marzo para debatir salarios -que por cierto en nuestra provincia es uno de los mas bajos del país- sino más bien en fijarse en quienes son los mas perjudicados a la hora de tomar una decisión gremial como lo es el paro. ¿Porque? Porque es el paro en definitiva lo que termina perjudicando a la educación pública y no solamente por la falta de dictado de clases, sino fundamentalmente porque al dejar de funcionar las escuelas públicas deja de funcionar un bastión fundamental en la contención del hambre y de la bronca popular como lo es la escuela desde hace varios años.



La dirigencia sindical se jacta de defender la escuela pública pero al realizar medidas como el paro está no solo beneficiando a las escuelas privadas donde van los hijos de los mas ricos (que en Entre Ríos es equiparable a decir "hijos de los políticos y jueces") sino que a su vez perjudica al sector mas castigado de la sociedad como son los sectores excluidos y caídos en la indigencia que ven a la escuela no como una institución educativa que les va a permitir desarrollarse a futuro sino mas bien como una tabla de salvación del día a día.
En la provincia existen 995 comedores escolares y cerca de 84 mil raciones diarias se reparten en almuerzo. También se da la copa de leche provincial en cerca de 300 escuelas, con  35 mil raciones diarias.
Tendríamos que preocuparnos también por este tema a la hora de discutir presupuesto educativo. sobre todo si tenemos en cuenta que el presupuesto anual que gasta la provincia para los comedores escolares ronda los 707 millones de pesos anuales. No se trata solo de salarios.

Es importante señalar también que los paros domingueros que viene realizando los docentes en la provincia solo le sirven al gobierno, ya que terminan desgastando la lucha: un paro significa un día no cobrado, cada día no cobrado equivale a no poder viajar en colectivo o no poder pagarse la vianda, a su vez los paros, sin movilizaciones provinciales masivas que conmuevan a la opinión pública solo sirven para mantener el estatus de los dirigentes y para dirimir sus internas en los congresos.



¿Sirve entonces la carpa docente? No, porque  con la instalación de la carpa los dirigentes buscan cerrar el plan de lucha y llevar a cabo una lucha mediática y simbólica para “debatir con la ciudadanía” –borrando el protagonismo de la docencia de su propia lucha.
El fin al que mejor cumple la carpa es el de levantar la imagen de los dirigentes sindicales. Ejemplo de esto lo encontramos en el pasado: Cuando a fines de los ’90 se levantó la Carpa Blanca, que perduró durante 1003 días: desde el 2 de abril de 1997, en pleno menemismo, hasta su levantamiento el 30 de diciembre de 1999, con De la Rúa como presidente.
En ese período, la dirigencia sindical docente estuvo ausente de enormes luchas, huelgas, movilizaciones, puebladas y rebeliones populares que se sucedieron en varias provincias del país.
Por ejemplo, a pocos días de instalada la carpa, en abril de 1997, se produjo un nuevo levantamiento popular en Cutral Có y Plaza Huincul en Neuquén (donde sería asesinada Teresa Rodríguez) que tuvo a la docencia como protagonista. Mientras tanto, el método de la dirigencia consistía en convocar a los maestros a asistir a la carpa a la salida de las escuelas, y ayunar para reclamar fondos para la educación. La entonces secretaria general de Ctera, Marta Maffei, y el resto de su directiva –con la entrerriana Mary Sanchez– estaban en plena campaña electoral por la Alianza. De hecho, el día 30 de diciembre de 1999, la Carpa Blanca se levantó en lo que fue considerado por estos dirigentes como un “triunfo histórico”: la promesa de una ley de incentivo docente (que sería aprobada al año siguiente y creó el Fonid, actualmente $1200 pagados en negro) y el impuesto al automotor como fuente de ingresos, previa reunión de la Ctera con el gobierno recién asumido.
Del acto de levantamiento participaron nada más y nada menos que el vicepresidente Chacho Álvarez y Graciela Fernández Meijide, Ministra de Acción Social. Ahora es más o menos similar, vemos desfilar por la carpa docente a la biblia junto al calefón.




Pensemos que en nuestras provincia hay muchas escuelas rurales y muchos dirigentes sindicales cómodos en sus sillones, una propuesta superadora a mi entender sería que estos mismos dirigentes que se sientan en la carpa docente (en el centro de la capital provincial y a la vuelta de sus cómodos sillones) bien podrían utilizar sus poder y su licencia gremial para viajar a cada una de las escuelas rurales que están a la vera de las rutas nacionales 12 y 14 y hacer oír nacionalmente su reclamo, tal como ocurrió en el 2003 cuando los docentes junto a la multisectorial con ATE a la cabeza decidieron cortar los accesos a la provincia, haciendo que el reclamo sea tomado por los medios nacionales y obligando al recién asumido presidente Kirchner a cumplir con la ley de financiamiento educativo y pagarles a docentes y estatales, terminando con el conflicto.

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