La justicia y la política, un combo explosivo de la Argentina del siglo XXI



Graciela “Chela” Castro

Una sociedad entera deberá ser testigo de tu contribución  a despertar una sociedad dormida y siempre indiferente o temerosa de cuestionar el poder político y judicial. Este es el momento, tu fresca entrega a una causa justiciera como es la defensa de los derechos de los más  débiles, debe fortalecerse. El destino ha hecho que ofrendes tu vida para habilitar esa reacción que debiéramos tomar como punto de partida para  desterrar de nuestra tierra la injusticia de los hombres que se creen por encima de los comunes de la tierra para decidir sobre las condiciones de vida de todos los demás.
La lectura del fallo que liberó a esa bestia, indigna y obliga a tomar posición frente a tamaña soberbia y desprecio por la dignidad de una sociedad. El juez cita una jurisprudencia que sostiene que la sociedad que quiere la resocialización debe estar dispuesta a correr los riesgos que ello significa.
Me pregunto en el caso del chacal Wagner, ¿cuál era el riesgo? La vida de una joven, por cuanto los antecedentes juzgados y condenados del delincuente estaban claros, atacaba a jóvenes estudiantes. No reaccionar frente a semejante atropello, sería  transformarse en cómplice.
El juicio político al juez Rossi, no es suficiente, ¡llegaron tarde señores de la política! Micaela es el emergente de una situación que la sociedad debe decidirse a no tolerar más estos contubernios entre política y justicia.
Ante el caso que nos sacudió y nos conmovió hasta la última fibra de nuestros corazones, debe obligarnos a decir lo que sentimos y a exigir cambios profundos en las posibilidades que nos ofrece nuestra adolescente democracia.
En primer lugar, exigir que quienes tienen las responsabilidades asignadas por mandato social como son los políticos y los jueces deban rendir cuentas ante la sociedad de sus actos y deben ser castigados con toda la fuerza de la ley, para que paguen con cárcel y con condena social, para que nunca más puedan ocupar los lugares de decisión a que nunca hubieran tenido que asumir.
No es posible, que los políticos que se arrogan el derecho de eternizarse en el poder, no deban dar explicaciones, como en la provincia de Entre Ríos donde nos duele lo acontecido con Micaela. Quienes están en el poder político hoy, son los responsables de la designación del juez Rossi por coincidencia ideológica y habría que preguntarse por qué la insistencia en la designación de jueces con perfiles garantistas, ¿qué pretendían que les garanticen? ¿Qué estaban preparando estos políticos? La respuesta es muy fácil, por si no ganaban las elecciones de 2015, tenían mucho que rendir ante la justicia, entonces se preocuparon por un armado que les garantice su libertad.
Estamos acá, frente al primer desafío. La elección de los jueces depende del político de turno. Esta situación, debería ser la primera señal, para que la sociedad tenga presente frente a una elección legislativa como la que se avecina, que los legisladores son los que deben aprobar los pliegos de los jueces, entonces acá debería tener en cuenta el ciudadano a quien vota. Pensar el voto, sería el primer homenaje a la entrega de Micaela.
Luego de haber seleccionado minuciosamente a quienes irán a las cámaras, exigir que se elabore una verdadera política pública de seguridad e integridad social.
No es posible, que una sociedad no obligue a rendir cuentas a quienes hoy detentan el poder político en la provincia de Entre Ríos, ya que son los responsables y, hasta cómplices, de lo ocurrido a Micaela, por no haber reglamentado la ley de Registro de Violadores aprobada en el 2011. Con esa Ley en marcha, seguramente Gualeguay hubiera podido saber y controlar la presencia de un violador en su comunidad. ¿Cuál es el derecho que se arrogan estos políticos? ¿Quiénes estaban en el gobierno en el 2011? No recordamos esos nombres? Son todos los mismos que están hoy, repartidos en distintos cargos y que se desgarran las vestiduras con el accionar del juez Rossi. ¿Podrán explicar por qué aún hoy, no se ha reglamentado esa ley?
Hemos visto en estos días, ante tan lamentable acontecimiento, el desfile de actores políticos y judiciales que son tan responsables como el juez Rossi del asesinato de Micaela. Wagner fue meramente el arma que ejecutó las desidias y las burlas de esos dirigentes hacia una sociedad que confió.
Escuchar al fiscal que acusó en juicio abreviado a semejante chacal y declarando con un brutal desparpajo, que un tercer caso no se le pudo comprobar porque el juez decidió abandonar el caso ante la imposibilidad de hacer estudios del ADN del asesino por falta de recursos económicos, ya que había que mandarlo a Alemania, nos llena de indignación ¿Cómo puede ser que los argentinos soportemos semejante desprecio por los deberes de funcionario público?.
Debemos prometer frente a la entrega de Micaela, que como sociedad debemos comprometernos a que estos personajes políticos y judiciales, desaparezcan de los lugares que tomaron con la soberbia del poder y con la intención de someter a una sociedad a sus desquicios y caprichos ideológicos, en franco desprecio por los derechos ciudadanos.
La entrega de Micaela, debe ser el punto de partida de un salto cualitativo en la democracia en la que hemos elegido vivir en paz.
Micaela, tu entrega no será en vano.

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