La inseguridad y el progresismo bobo

Osvaldo Quinteros-. En Viale, "vecinos" se movilizarán a la comisaría pidiendo "seguridad". La hora de la convocatoria dice mucho, a la distancia, de su composición sociólogica: se "autoconvocaron" para las 20,30hs.

Desde Rosario y sin conocer personalmente la localidad de Viale, cualquier lector de esa ciudad podrá contarla de otra forma, más "chiquita". Que tal o cuál sector o líder es el que convoca. Que pasaron tales o cuales hechos criminales -a la criminalidad se la denomina "inseguridad" porque así se genera la necesaria catarsis para englobar fenómenos sociales, externos a la criminalidad en sí, que crecen en un mundo incierto, en el marco de la revolución tecnológica y en plena depresión económica- pero a la distancia y sin conocer la localidad en sí, también pueden observarse "desde lejos" una sumatoria de elementos que explican fenómenos más grandes.
Vamos por parte.

Viale está a 50 kilómetros de la ciudad de Paraná y tiene 9.000 habitantes.
La convocatoria es contra -o en reclamo a, para el caso, es lo mismo- la policía provincial. El horario de la convocatoria es exótico para las movilizaciones de empleados estatales comunes en Paraná, que se realizan siempre de mañana. Y exótico para las escasas movilizaciones sindicales de no estatales, que se realizan por la tarde.
El horario, 20, 30, es cuando cierran los comercios, ya no hay clases vespertinas y en general, se transmiten los noticieros provinciales (que ya nadie ve ni escucha, pero es por eso que los actos electorales sí son en este horario, al igual que las cadenas nacionales, etc).
La autodenominación de "vecinos" tiene una carga simbólica que fue mutando con los años. Junto al espontaneísmo de la supuesta "autoconvocatoria -como si una protesta política y sindical no estuviera compuesta por manifestantes de libre conciencia, que deciden ir, o sea, autoconvocarse- y la pretensión de apoliticidad, la autodenominación de "vecinos" en este caso se contrapone a la caracterización de los "delincuentes".



Aunque ayer lo leí en Twitter burlarse de sus propias lecturas sobre psicoanálisis, el análisis de Lucas Carrasco sobre las marchas de marzo  se centraba en una interpretación lacaniana -de Jacques Lacan, el psicoanalista que estudian los entendidos en Teoría Literaria y Semiótica- de los sujetos sociales descentrados. Esta interpretación considera que la identidad de un sujeto se constituye en antagonismo con un Otro.
Es una interpretación válida, que las vertientes no religiosas de la Filosofía consideran como útil para la definición ya no solo de la Identidad sino del Ente. La gran pregunta sobre ¿qué es el ser?
Esta interpretación la considero útil para abordar la mutación del concepto de "vecino" en relación a las protestas contra la criminalidad, que se repiten en todo el país y desde hace bastante años. Basta escuchar el discurso de los participantes para entender que su identidad de vecinos se construye desde ese "otro", el "delincuente".
Si bien la historia de la civilización humana es también la historia del miedo a lo desconocido, este modelo psicológico va mutando y de esa manera, se va renovando. Condición imprescindible para seguir siendo "lo desconocido".

Que la movilización suceda en Viale -más allá del éxito de la misma, incierto en el momento de escribir esta nota- llama la atención. No hay noticias policiales trascendentes últimamente, ni se trata de un distrito particularmente violento. No es el conurbano bonaerense ni es Rosario o Concordia. Es Viale, y una búsqueda en Google no arroja datos que puedan asombrar a la prensa.
Uno de los convocantes en Facebook se refiere a una serie de pequeños robos en los cuales la policía no actúa o, deja presumir, no la dejan actuar.
Lo llamativo es que estos pequeños robos no son asaltos, que son los que suelen molestar y con razón a la opinión pública. Sino que son robos en viviendas y estancias cuando los dueños de las mismas duermen o no están.
Los asaltos suelen enfurecer y atemorizar a la opinión pública de los estratos bajos, medios/bajos y medios/plenos, porque implican el riesgo de violencia física, la proximidad con el criminal (que a menudo se vuelven a cruzar en la calle o el transporte público), una sensación de impunidad legal y la pérdida del espacio público.
Las zonas calientes de los delitos de asaltos, no son espacios públicos, sino que están dominados por los criminales y su lógica de actuación policial. Porque sí, es la lógica policial la lógica que guía la eliminación de los espacios públicos al violentarlos. Si ese espacio público violentado -supongamos, una plaza en un barrio pobre- se llena de policías y éstos reciben la orden de no permitir asaltos ni cobrar a los asaltantes, sino de expulsarlos, el espacio público adquiere una lógica policial (a la par que en otro lado, se mudarán los criminales rehaciendo este círculo vicioso). Si al otro día los policías se van de ese espacio público porque son llamados a otra plaza o a alguna otra tarea como cuidar negocios y boliches privados, la plaza que vuelve a ser corroída por la lógica de la violencia criminal sigue el mandato policial del terreno liberado.
En algunas ciudades -Florencio Varela, Rosario, Concordia- y ciertas parcelas de ciudades y ciertas parcelas de ciudades en ciertos horarios, los "vecinos" perdieron toda nostalgia por el espacio público y piden con resignación el Espacio Policial, que la policía inunde el lugar de uniformes para que los vecinos puedan estar o transitar sin ser asaltados por los "delincuentes".
¿Es Viale uno de estos casos?

Probablemente, aún no. Aunque claramente, hay quienes comienzan a percibir que será inevitable irse desplazando hacia esa lógica. Por eso el reclamo a la policía.
Si algunas personas están percibiendo que la ciudad de Viale se está tornando violenta y está siendo tomada por los "delincuentes", esto no es porque vean mucha televisión ni exageren, sino porque hay elementos en la realidad, sufrimientos y también miedos que le inducen a tener esas sospechas sobre el futuro.
Tales pensamientos intuitivos nunca surgen de la nada. Sino que son la consecuencia de escuchar casi a diario relatos de personas cercanas que sufren delitos de diversa índole.
Que idealicen un pasado más o menos inmediato es algo común a todo reclamo social. Para que lo que piden no se vuelva "imposible", para que sea a futuro posible y el reclamo sea escuchado, se alude a un pasado donde esto fue posible. A un pasado donde fue posible o a una ciudad o país donde lo es. Por ejemplo, los cubanos que emigran ilegalmente es porque quieren vivir como los habitantes de Miami y/o porque quieren vivir como se vivía en Cuba en los años setenta.
Viale no tiene cerca ningún paraíso relativo como Miami, dado que el problema de la criminalidad en Paraná -ciudad de referencia, a solo 50 kilómetros- es más complejo y percibido como claramente peor. Probablemente, uno de los miedos de los habitantes de Viale sea convertirse en algo parecido a Paraná en materia de seguridad.
Lo que es seguro, dado que todas estas movilizaciones y reclamos tienen este parentesco, es que hablamos de gente que pide resguardar o volver a un orden que consideran que fueron perdiendo.
Tal reclamo es legítimo, democrático y debe atenderse con la debida urgencia. No es la intención de esta nota desnaturalizarlo, sino entenderlo desde un punto de vista sociológico. 
Algunos -los menos, generalmente- lo ven en clave autoritaria, idealizando paraísos dictatoriales que en verdad nunca existieron. La mayoría, en cambio, lo ve en clave "peronista": la ciudad del pleno empleo, altos salarios, movilidad social ascendente, educación de calidad, baja corrupción.
La paradoja es que no es difícil imaginar que en realidad quienes se movilizan son "gorilas", votantes antiperonistas o despolitizados, que solo quieren "seguridad".
Desde el progresismo se desdeña a estos sectores porque suelen terminar siendo capitalizados por la derecha, pero el elemento de nostalgia sobre el Estado de Bienestar a la criolla, que fue el peronismo,  se deja de lado. Quizás por impotencia ideológica o por hipocresía política.
La verdad es que el Estado de Bienestar está en crisis en todo occidente. En Argentina siempre fue débil y lo extinguió el propio peronismo en los noventa.
La globalización es un hecho y el miedo al "Otro" junto a la nostalgia por recuperar un supuesto paraíso perdido, suceden en todos lados. Incluida la ciudad de Viale, que no cuesta imaginar como una tranquila ciudad pequeña de desarrollo rural y buena convivencia ciudadana para lo que son los estándares actuales del país. Quizás solo quieran conservar esta cualidad positiva.
Quizás debajo de esa imagen idílica, de la ciudad que disfruta de la tentadora Fiesta Nacional del Asado con Cuero, hay brasas ardiendo. Nadie sabe si pueden provocar un gran incendio.

Suscribirse

Información sobra. Falta entenderla

Stella Berduc, la avanzada

Medios locales y redes sociales

"Hay gente que teme más pensar que morir"

Laura Forchetti: poesía y feminismo

Zidane, crónica del pájaro que daba cuerda al mundo