El "voto soja"



Osvaldo Quinteros-,Córdoba es el epicentro estratégico del PRO, aunque en la provincia el partido del presidente ocupe pocos lugares institucionalmente relevantes -algunas intendencias, un diputado nacional, algunos provinciales-.
Córdoba es, también, el agujero negro del kirchnerismo y el bastión del otrora llamado peronismo disidente o renovador.
Por lo pronto, el kirchnerismo ya casi se integró totalmente al peronismo que comanda el ex precandidato a presidente por el Frente Renovador.


Las internas de Cambiemos en Córdoba aparecieron al otro día de que le otorgara los 800.000 votos de diferencia que hicieron presidente a Mauricio Macri.
En el relato macrista, la gesta nacional es narrada de manera distinta: gracias a María Eugenia Vidal que ganó la provincia de Buenos Aires, Macri se alzó con la presidencia.
En parte es verdad.
Pero fue el núcleo del "voto soja" el que le dio la victoria presidencial sobre la base de que el PRO gobernó 8 años el distrito más rico y más vistoso del país que concentra el 10% de los electores: la ciudad de Buenos Aires, capital del país.
Sobre esa base, el triunfo de Vidal sobre Aníbal Fernández -que sacó un 35%, número que ninguna consultora, ni siquiera las kirchneristas, se atreven a pronosticar como intención de voto de ningún candidato K, ni siquiera Cristina- creó el clima para lo que luego fue un triunfo o un aluvión de votos inesperados surgidos de la Pampa Húmeda y la expansión de la frontera agrícola: el "voto soja".
Ese "voto soja" se expresó con claridad en Santa Fe, donde la figura relevante del PRO fue el cómico y terrateniente Miguel Del Sel y en Entre Ríos, donde el cómico Alfredo De Ángelli fue la cara principal.



El interior bonaerense, completó el cuadro, aportando un aluvión zoológico de votos que compensó la estrepitosa derrota del PRO en el conurbano.
Pero fue Córdoba quien hizo la diferencia.
Por lo tanto, la interna cordobesa de Cambiemos y la relativa diferenciación que hizo el gobernador Schiaretti, son las claves para pensar la elección de octubre venidera.
En Córdoba, hay tres sectores radicales. El más fuerte es el que lidera el intendente de la capital cordobesa, Ramón Mestre. El segundo más fuerte es el de Mario Negri, jefe del interbloque de Cambiemos en diputados. El más débil es el del Ministro de Comunicaciones de la Nación, Oscar Aguad, que más que a la UCR responde a Clarín.
Por el lado del PRO, está Nicolás Massot, de la familia Massot de Bahía Blanca, que se casó con la hija de Germán Kammerath, ex intendente de la capital cordobesa por la UCEDE, hoy cumpliendo una pena de tres años y medio por corrupto, durante su era como Secretario de Comunicaciones de Menem. Es el verdadero armador del PRO cordobés. Nicolás Massot, preside el bloque del PRO y aparte debe renovar su banca Héctor "Coneja" Baldassi, ex árbitro de fútbol y cara visible del PRO.
Sin ninguna posibilidad hoy -como se especulaba hace un año- de una confluencia del peronismo cordobés con el PRO, Cambiemos tiene que encontrarle un lugar también a Luis Juez, el cómico embajador de Ecuador (la estrategia de poner cómicos a disputar el "voto soja" habla también sobre ese electorado). De esto se trata, al parecer, "la revolución de la alegría"



Hay tensiones internas entre la UCR, el PRO y Luis Juez, del Partido Nuevo, integrado hoy en día solo por él mismo. Juez fue también intendente de la capital cordobesa, en representación del kirchnerismo, ala Ricardo Jaime, hoy preso.
Las tensiones llegan a un punto donde se habla de rupturas o internas en las PASO. La competencia se da en las alturas, con peleas entre dirigentes. Cosas habituales en la rosca, pero no en la "nueva política".
Pero lo importante es que en esta instancia, es en el plano dirigencial donde aparecen las disputas. No son disputas ideológicas, sino por cargos, figuración, dinero y poder.
Sin embargo, el "voto soja" ha venido organizando y unificando lo que no pudo hacer la dirigencia política de la derecha. Con lo cual, la falta de acuerdo dirigencial o internas subidas de tono, incluso la ruptura o la fragmentación no anticipan de por sí un debilitamiento de este bloque del electorado.
Resta saber si esta vez repetirá esa conducta o si la fragmentación dejará a De La Sota prácticamente solo y arrasando en la contienda electoral.
Si en cambio sucediera que el electorado no quiere unificar lo que la dirigencia dispersa, probablemente Bordet vaya a recostarse en el peronismo cordobés, como seguramente lo hará su aliado, el gobernador de Salta, Urtubey.
Es decir que el resultado de Córdoba impactará en el futuro de Entre Ríos, tanto en el peronismo como en el devenir del "voto soja" que hoy es fiel a Cambiemos.

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