El peronismo paranaense for dummies




Lucas Carrasco-. Tras la dura derrota, el peronismo paranaense está compuesto por singulares caciques sin indios, indios sin cacique y tribus frente a la Conquista del Desierto.
Las tribus son varias pero no variadas. Está el Grupo Invisible, el Grupo Mansilla, el Grupo Alikal y el Grupo Los Twist.


El Grupo Invisible:



Beto Bahl, vicegobernador, parece una persona amable. Demasiado amable. Extremadamente amable. Tan insoportablemente amable que probablemente uno no lo invitaría a un asado -un asado, peronísticamente hablando, es un emblema cultural- porque siempre es preferible el borracho que los putea a todos como sobremesa, la señora que se encarga de la ensalada inútil y los útiles chismes, el puntero que rosquea en el baño, el que cuenta chistes, el que se burla de los que no vinieron. Cualquier personaje de la clásica concurrencia peronista en los asados es preferible a un personaje amable que habla y habla y habla sin decir nada. Va con onda, eh. Lo digo con amabilidad.
Claro que al Capitán Beto, por su rol de vicegobernador (máxima figura institucional del peronismo paranaense hoy) no se lo puede dejar de invitar a un asado. Ni invitarlo. Es él quien, en todo caso, y si se le canta las pelotas, te invitaría. Es el que tiene la manija. Y la puerta.
El Capitán Beto tiene un anillo, una banda -Invisible- que surge, en sus inicios, detrás de Mario Moine, el justamente olvidado. El Capitán Beto se quedó con la agrupación de Moine y con sus modales, amables. Recontramables.

¿Dónde está el lugar al que todos llaman cielo?
Si nadie viene hasta aquí
a cebarme unos amargos como en mi viejo umbral
¿Por qué habré venido hasta aquí, si no puedo más de soledad?
Ya no puedo más de soledad.

De vez en cuando, la totalidad de los medios de comunicación hechos por asesores de políticos para ser leídos por asesores de políticos, publican extensas columnas del Capitán Beto, que luego de un amable prólogo invita, amablemente, a una reflexión amable sobre la amabilidad. Su imprecisión quirúrgica es tan amable que carece de definiciones concretas. Ahí va el Capitán Beto por el espacio.
Debería liderar, como el Beto Alonso -el Capitán Beto que inspiró a Spinetta, líder de Invisible- el equipo peronista, mirando toda la cancha, concentrándose en articular el juego en torno a él pero donde cada jugador saque lo mejor de sí.
No le da. O no lo quiere hacer. O no lo dejan. Vaya uno a saber. Pero así son las cosas.
Por lo menos, por ahora.



Si faltaba alguien más, no entrábamos
El Grupo Mansilla:


Blanca Osuna aparece cada vez que alguna celebrity del kirchnerismo se da una excursión a los indios ranqueles. Y llena el auditorio esa celebrity, aunque sea Filmus, más aburrido que ir a una fiesta electrónica con Morales Solá. Los simpatizantes K paranaenses son intensos, activos, son muchos, llenan cualquier auditorio. Son pasionales y están convencidos de lo que creen. Felicitaciones. Eso sí, fuera de esos auditorios llenos, no suman una sola voluntad más. Man-Silla. Militancia de conferencistas: un hombre, una silla.
Típico de las distintas franquicias del progresismo porteño por donde pasaron la mayoría de los asistentes, durante los últimos 30 años. A lo que se suma una activa y fresca presencia juvenil, que al autor de estas notas, odian con pasión y nostalgia.




Es el momento de la foto. Donde el peronismo paranaense se encapsula, brevemente, en las internas que azotan al periodismo militante de Palermo. Son los kirchneristas. Al lado de Blanca Osuna, suele estar Pedro Báez, el Comandante Andresito. Digno adversario, el Comandante Andresito es hoy el más inteligente de la cofradía K. El que cruza el charco forzadamente ideológico y dialoga con los prohibidos. Por ejemplo, Busti.
El Comandante Andresito supo dotar de contenido ideológico -y dinero- a los mismos medios de comunicación que hasta ayer aplaudían de pie a Urribarri y hoy lo denuncian con tanta valentía que dan verguenza ajena. Es el único que puede hablar, hacia afuera del peronismo, a ese círculo de intensos concurrentes a las conferencias de los Lucio Mansilla del kirchnerismo porteño, que vienen a experimentar por primera vez en su vida qué se siente ganar una elección. A ese grupo, el Comandante Andresito, se encarga de explicar por qué conviene apoyar a Bordet. Que aparece, ingratamente, poco interesado en dialogar, tirar un guiño aunque sea, a esta tribuna progre. Al contrario, trata de "estudiantina" a Jorge Barreto y Juancho Huss, del Grupo Los Twist.
Suele aparecer José Cáceres para esa foto de kirchneristas en estado de cátedra permanente. Cáceres, el Peronista Sentimental, a su vez, es el único que le puede hablar al peronismo que no va a esas conferencias de los Lucio Mansilla del kirchnerismo, al peronismo de los barrios y punteros, y explicarles por qué conviene apoyar a Bordet.
Blanca Osuna, La Empleada Pública de Gasalla, se quedó sin auditorio para la misión del momento. Pero tampoco parece interesada en explicarle a alguien por qué conviene apoyar a Bordet.
Gustavo Guzmán, presidente de la departamental, suele sentarse para la foto en representación de Julio Solanas, a quien no le gusta mucho ningún evento que no lo tenga como protagonista.
Guzmán, el Perro Romero de La Estrategia del Caracol, es demasiado peronista como para disfrazarse de progre, así que su tarea en la narrativa de Por Qué Hay que Apoyar a Bordet For Dummies, es la de encargarse de la compleja tarea de que las distintas agrupaciones de Paraná no se caguen a trompadas y que nadie grite "Ahí tienen su hijueputa casa pintada" . Objetivo que en silencio viene cumpliendo.



José Cáceres y Gustavo Guzmán contienen, a través del discurso, al poderoso aparato del peronismo ortodoxo. No sobreactúan kirchnerismo y se mantienen en las sombras, convencidos que el macrismo es endeble y rezando para que esa endeblez se lleve puesto al adversario que aman odiar: Sergio Varisco, el más peronista de los radicales. Y de los peronistas.
Pero Cáceres y Guzmán no coordinan entre sí sus acciones. Son tribus distintas.
Mientras Pedro Báez (otra tribu) tampoco coordina con ambos su tarea de hablarle a lo que está afuera del justicialismo, al progresismo que se peronizó en la última década. Hablarles de Por Qué Conviene...etc
Esta falta de coordinación se explica por la ausencia de un rumbo cierto. Es sencillo: el destino del peronismo en Paraná no lo decidirán los dirigentes paranaenses.
Un dato: los que no sobreactúan kirchnerismo, tampoco sobreactúan "bordetismo", palabra que -apostemos- comenzará a aparecer en breve en los sitios de noticias hechos por asesores de políticos para ser leídos por asesores de políticos.


El Grupo Alikal:


Desde su casa, Rubén Almará se dedica a destapar los mejores vinos a distintos comensales. Su rol de periodista (junto al mejor periodista que haya dado Entre Ríos, bah, Argentina, o más bien Latinoamérica o por qué no el mundo durante toda su historia, o sea: yo) lo torna prescindente: no compite, por ende, cualquier cacique se siente liberado de cenar y beber en su casa, aunque las compañías alrededor de la mesa al otro día no puedan sentarse juntos a tomar un café. Con Alikal.
Aún así, el Grupo Alikal -Daniel Elías, Gastón Grand, Rubén Almará, Julio Solanas, José Carlos Halle, Pacha Mori- busca, bajo el remanido pretexto de la "unidad del peronismo", que halla internas. No, no es un error ortográfico, sino un chiste: el Grupo Alikal busca que haya internas pero no las halla. Tratando de hallarlas pide que las haya.
En el medio de la confusión entre Halla y Haya, un señor levantó la mano con la que no sostenía la copa y proclamó: Haya, Halla, Halle.
Le tiraron con los viejos diccionarios Larousse. Esas ediciones gordas, pesadas, que duelen. José Carlos Halle, experto en electricidad y derechos humanos, vio decaer un poco su candidatura al dedo de Bordet para lucirse. como experto en electricidad y derechos humanos, en el Congreso de la Nación.
Halle, el Peche Estévez de la vecinal Parque Urquiza, fue nombrado por Bordet al frente del prestigiosísimo organismo encargado de aumentar la luz todos los meses. Lo tomó como un mandato de liderar el peronismo paranaense y se autopostuló para diputado nacional al otro día.
Ante la indiferencia generalizada, el Peche Estevez de la Vecinal Parque Urquiza se llamó a silencio, sin resentimientos con esta turra vida.




El Grupo Los Twist:

Juancho Huss, Paolo el Rockero, y Jorge Barreto, el Selknam de París, fueron llamados "la estudiantina" por Gustavo Bordet. Son diputados nacionales, puestos a pedido de Cristina Kirchner para tener hombres fieles, que no se molestaran en pensar por sí mismos. O en pensar.
Han cumplido.
No pueden asistir para la foto del Grupo Mansilla porque los conferencistas no suelen pertenecer a sus "orgas". Y los caciques de sus orgas no suelen caer bien a los asistentes a estas conferencias.
Paolo el Rockero, se diferencia del resto del Grupo Los Twist por su formación política, su origen familiar peronista y cierta viveza y carisma. Tiene futuro político, más allá de lo que suceda con La Cámpora.
El Selknam de París apenas si trasciende cuando despide empleados acusándolos de escribir tuits imbéciles en su Twitter. Esos despidos no van a la cuenta del Ministerio de Modernización, que despidió empleados públicos por pertenecer a La Cámpora (algo que no ocurría desde la Revolución Libertadora).
El Grupo Los Twist va cantando "pensé que se trataba de cieguitos", tratando de aludir con sutilidad -pero sin talento narrativo- a lo que, en el fondo, consideran es una dictadura. La de Macri, basura. Vos sos la dictadura...
Pero se encuentran con que el principal referente del Frente Para la Victoria de Entre Ríos, el Leonardo Simons de Sábados de la bondad, Gustavo Bordet, les canta:



El Grupo Los Twist es el único que está, por propia decisión y estrategia (ya veremos, quizás funcione), aislado de todos. Sin conversar con nadie. Atados, como reos sancionados, al mástil de un barco que conduce Cristina Kirchner. Ojo: taaaanto bardearlos desde los medios macristas porteños, les da un cierto prestigio de malditos literarios en los arrabales de la política, donde tantos jóvenes de clase media se ven interpelados.

Si a Cristina le va bien, ellos tendrán un lugar. Y la oportunidad de la revancha. Si le va mal, bue, la vida es larga y ellos son jóvenes. Además de trabajar de jóvenes. Y jóvenas.
Pero. Pero. Pero...El gobierno de Cristina Kirchner tuvo entre sus principales cuadros a señores que cuando fueron jóvenes integraron la UCEDE que rodeó a Menem y ahí hicieron sus primeras armas en la política. Son muchos los casos. Pero basta recordar tres o cuatro. Boudou, vicepresidente, Massa, jefe de Gabinete, Bossio, jefe de la ANSES, Etchegaray, jefe de la AFIP.
Moraleja: estos muchachos de La Cámpora y otras agrupaciones K por el estilo, serán los que dirijan el peronismo del futuro. La línea política se verá con el tiempo. Pero no hay que subestimarlos. Bah sí, hay que hacerlo -para gastarlos un poco, que se enojen y te odien, como hago yo, pero por deporte- pero también hay que aprender de la historia.


Conclusión:

Sin nada por lo que pelear, las distintas tribus sobrevivientes de la Campaña del Desierto que fue el aluvión de votos a Varisco y las simpatías que Macri despertó en Paraná (hace dos años), se encuentran saliendo del duelo y en inferioridad de condiciones con el peronismo de Concordia (y de otras ciudades menores, como Gualeguaychú).
Los clivajes de la prensa militante porteña -tanta la prensa K como la macrista- no se aplican al peronismo paranaense. Más que para la foto de ocasión y la interpretación sobreactuada, para un lado o para el otro. Pero no está ahí la dinámica del poder. Ni del conflicto, que es la dinámica de la política.
Sin nada por lo que pelearse, nadie busca imponer su jefatura. ¿Para qué?
A la espera de que decante un liderazgo nacional, el peronismo de Paraná está dividido pero no está en guerra tribal. Por una sencilla razón: Sergio Urribarri no hizo lo mismo que Busti le hizo a él desde la presidencia de la Cámara de Diputados, el mismo lugar que ocupa el autohagiografiado reciente.
Esa es la clave para entender el peronismo en Paraná. Urribarri, desde su relativo silencio y dejando el liderazgo -imprescindible para gobernar- en manos del Leonardo Simons de Sábados para la Bondad, aplacó la potencial guerra que en el peronismo se suele desatar tras una derrota municipal.
Por lo tanto, el peronismo de Paraná no tiene un líder que esté por encima del resto. Y lo tendrá recién cuando Bordet, a dedo, nomine a uno. Pero Bordet, difícilmente lo haga. ¿Para qué? ¿Para crearse un potencial competidor en la interna? Si así está tranquilo.
Después de todo, Urribarri no puede volver a ser gobernador porque la Constitución se lo prohíbe. Un peronismo de Paraná desarticulado, disperso y acompañando al gobernador, por ahora, les conviene a todos.
En dos años, se verá.