Alarcón, el entrerriano que acompaño a San Martín



Santiago Zorrilla-.En el mes de marzo de 1783, unos 150 hacheros empuñaron filosas hachas para cortar la abigarrada vegetación de la naturaleza virgen donde se levantaría Gualeguay. Rítmicos ecos se expandieron al unísono a cada golpe de hacha y una vez lograda la deforestación, se procedió a limpiar y nivelar el terreno. El día 19 fueron distribuidos los terrenos, y el 20 Rocamora fiscalizó la elección de los miembros del Cabildo.
Se decidió que la villa estaría bajo la protección de San Antonio; por eso fue llamada San Antonio de Gualeguay. Esta ciudad -una de las primeras en poblarse de la provincia y hoy declarada Capital Cultural, dio sobrados ejemplos en la lucha por la emancipación. Uno de ellos es Bruno Alarcón, granadero del ejercito de los Andes.

 Son  muy pocos los datos bibliográficos publicados respecto al soldado entrerriano, que murió pobre en su Gualeguay natal por adopción. Uno de esos trabajos lo realizó Roberto Romani (asesor cultural de la provincia y cuasi eterno secretario de cultura) en su libro "Bruno Alarcón, tambor de la libertad: Un soldado de San Martín". publicado en Buenos Aires en 1997 por la Editorial Viciguerra
Bruno Alarcón nació en 1780 en Buenos Aires.
Pasó por Entre Ríos con la expedición de Manuel Belgrano y en 1816 se incorpora al ejército de San Martín en El Plumerillo. Después peleó con Bolívar y Sucre. 
El vivir tanta historia junta le permitió ser conocido; el primer bibliotecario de Concepción del Uruguay, llamado Victoriano Montes, lo descubrió en los últimos años de su vida y logró que le hagan un homenaje cuando cumplió 98 años en Gualeguay.
Carlos Mastronardi, el gran escritor entrerriano, evocó ese homenaje que una noche le rindió el pueblo de Gualeguay, donde estaba presente el intendente de ese entonces, Julio Bernaldo de Quirós, padre del gran pintor Cesáreo Bernaldo de Quirós.

Bruno Alarcón, tuvo el grado de tambor mayor del Ejército de los Andes que acompañó a San Martín en diferentes batallas. Para el gran público es prácticamente desconocido y reunir los fragmentos que se conservan sobre sus vivencias es una tarea ardua pero pendiente y necesaria.
Bruno Alarcón era un paisano más entre todos los paisanos que poblaban la tierra entrerriana, excepto el día de la fiesta patria del 25 de Mayo. Ese día recobraba su condición, poco menos que legendaria, de antiguo guerrero del Ejército de los Andes amando  y honrando siempre la libertad hasta bien avanzada su vejez. Muchas veces, en soledad.
En aquellos tiempos, la conmemoración del 25 de mayo de 1810 no era unánime, aún había heridas abiertas y polémicas. El Estado como tal no estaba organizado al modo de hoy, ni había la cantidad de escuelas, museos, libros, población alfabetizada y desfiles conmemorativos.


Bruno Alarcón, aquel moreno tambor de San Martín murió en Gualeguay, en 1880, cuando había cumplido 100 años y se ganaba la vida como pescador del río. Luchó con Belgrano, San Martín, Bolívar y Sucre pero terminó siendo pescador de río, trabajando hasta sus últimos días, cuando cumplió 10 años. Recién dos años antes de su muerte, al cumplir 98 años, tuvo su primer homenaje oficial. Y fue en Gualeguay, sin que nadie más en la provincia, el país y Latinoamérica se enterara. Murió siendo muy pobre.
En su ciudad, en el cementerio, se halla su tumba con el siguiente epitafio
 Bruno Alarcón, Tambor Mayor del Ejército de los Andes. 
Por resolución Nº 219 del Ministerio de Educación de Entre Ríos, de fecha 31 de julio de 1950 se rindió homenaje a este soldado entrerriano de la Independencia, mientras que el 11 de septiembre del mismo año se colocó en su tumba una placa de bronce con la inscripción:
“El Ministerio de Educación de Entre Ríos, la Escuela Entrerriana, a la memoria de Bruno Alarcón, Tambor Mayor del Ejército de los Andes, 17 de agosto de 1950, año del Libertador General San Martín”.
Romani escribió una canción dedicada al granadero entrerriano que en su estribillo dice:

¡Que viva el fiel granadero! 
cantemos con emoción. 
Tambor mayor de los Andes 
¡Que viva Bruno Alarcón!.

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