Un gabinete desgastado, sospechado y torpe



Horacio Piedrabuena

Las versiones de inminentes ingresos en el gabinete de Cambiemos - las más insistentes hablan de Martín Lousteau y Ernesto Sanz, pero también se menciona a Duhalde e intendentes peronistas del conurbano- no hacen más que bajarle el precio a un gabinete desgastado.
La impresionante cantidad de ministerios, muchos de los cuales tienen cero eficacia y sus ministros son absolutamente desconocidos, y el récord en creación de cargos políticos genera un gran contraste con la falta de rumbo del gobierno, la lentitud en la ejecución de medidas básicas y las promesas de reducción del Estado.
Ni hablar de achicar el déficit fiscal.
Todos los intentos de achicar el déficit fiscal corren por cuenta de los más débiles, con los docentes y los jubilados a la cabeza.
Presentado como el mejor equipo de los últimos 50 años, el gabinete de Macri ya luce desgastado, inútil, costoso y lleno de internas. De las promesas hechas a los inicios de la gestión, que tantas esperanzas despertaron, no se cumplió ni la mitad.
Sin rumbo, el gobierno trata únicamente de sobrevivir.
Su meta es terminar el mandato y a lo sumo, ir por la reelección. Nadie sabe para qué ni por qué, más que por el hambre de poder personal que tiene Mauricio Macri, que echa a los ministros que no se le someten a su egocentrismo, porque ni siquiera hay un culto a la personalidad, dada la incultura del presidente. El cambio de Alfonso Prat Gay por el muchacho Nicolás Dujovne solo se explica en el egocentrismo infantil del presidente, que necesita rodearse de chupamedias y súbitos. Todo aquel que brille por encima de su escaso capital intelectual, es eyectado del gobierno.
El resultado es una inflación galopante, un millón y medio de pobres más, veinte empresas que hacen fabulosos negocios y un país endeudado pero sinobra pública, salarios altos o mejores servicios.
En el medio, saltan todos los negociados de Macri y sus funcionarios con las empresas a las que pertenecen o son dueños. Y una sostenida acusación de corrupción al gobierno anterior, que luce poco convincente por parte de Cambiemos, campeones del lobby y el curro estatal, empezando por el mismísimo presidente.
Argentina está otra vez ante un callejón sin salida.