Tanoni: “Hay que ser eficientes para vender productos con valor agregado”

GABRIELA PLAUL TOMASEVICH
En la primera entrega del ciclo “La Voz del Up River”, Jorge Tanoni, Director de Tanoni Hnos. S.A., comparte su visión sobre la economía, el sector y los próximos desafíos de la empresa. Tecnología y profesionalismo son la base para un crecimiento genuino, en el marco de una familia que siempre tuvo en claro que animarse a hacer las cosas de manera distinta, pero con responsabilidad, son las claves del éxito.
El Ing. Jorge Tanoni es Director de Tanoni Hnos. S.A.,  tercera generación a cargo de la empresa familiar que nació, creció y sigue apostando a la innovación productiva en la ciudad de Bombal, Santa Fe. Tecnología y profesionalismo son la base para un crecimiento genuino, en el marco de una familia que siempre tuvo en claro que animarse a hacer las cosas de manera distinta, pero con responsabilidad, son las claves del éxito.

En la primera entrega del ciclo “La Voz del Up River”, Jorge Tanoni comparte su visión sobre la economía, el sector y los próximos desafíos de la empresa.



¿Cómo definiría a Tanoni Hnos.?

Tanoni Hnos. S.A. es una empresa familiar que me llena de orgullo, es el resultado de gente de trabajo y emprendedora. Eran 8 hermanos, 6 varones y dos mujeres. Mi abuelo mantuvo muy unidos a los hijos, quienes se hicieron cargo de las obligaciones y negocios familiares cuando él falleció. Si bien estuvieron más relacionados con el campo, fueron evolucionando, siempre fueron innovadores y, en algunas cosas, hasta revolucionarios. Fuimos los primeros en utilizar computación en el sector, en la zona de influencia.

Hoy somos la tercera generación, entrenando a la cuarta. Es en el equilibrio entre los adultos y los jóvenes, entre el impulso de los jóvenes y la confianza con mirada a largo plazo de los adultos, donde Tanoni marca la diferencia. Es esfuerzo, credibilidad, sacrificio, educación y arraigo en Bombal. 


¿Cómo fueron sus primeros pasos en Tanoni? 

Cuando yo era chico, salíamos los “nueve Tanoni” - los 6 hermanos, mis dos primos y yo- a recorrer y trabajar en el campo. En el 70 vine a Rosario a estudiar Ingeniería Química, y cuando me recibí entré a trabajar en Acindar como jefe de Turno en el ´77 en un proyecto  petrosiderúrgico. Fue una gran experiencia, donde me desarrollé muchísimo, aprendí inglés porque tenía cuatro horas de clases diarias por un proyecto en Libia, y además, el contacto con tecnología de primera me sirvió en Tanoni años después. 

En el 85, mi papá no estaba muy bien de salud, y con nuevos proyectos en vista, volví a Tanoni para liderar la construcción y puesta en marcha de una planta de molienda de soja. Mi filosofía, es la de un desarrollo productivo integral, a cada grano de soja tenía que aprovecharle todo. Por eso empezamos con molienda, después extracción y ampliamos a refinería, luego las líneas de envasado, por último, fabricamos nuestros propios envases. Fuimos evolucionando, incluso estamos por inaugurar una línea de prensado de girasol mientras avanzamos con robotizar la producción.​


¿Qué indicadores utilizan para medir la evolución del negocio?

El mantenimiento de un nivel de calidad es un indicador para nosotros. Es importante mantener la calidad junto con los niveles de producción, ese es el desafío. Por ejemplo, fuimos la primera aceitera del país con la certificación ISO 9000 completa en todos sus procesos.

Somos una empresa que reinvierte no menos del 50% de las ganancias. Siempre estamos mirando la tecnología, si las ventas van incrementándose (y no por vender más barato) y si el comprador nos vuelve a elegir. 

Buscamos combinar cómo evoluciona la sociedad y aquello que nosotros dominamos. Siempre que uno tiene una complicación profesional, cuando hay organización, perseverancia y procedimientos, se puede encontrar la salida.  


En materia de política agropecuaria, ¿Qué aspectos quedaron pendientes para mejorar?

Estos últimos 5 años fueron un retroceso para Tanoni Hnos. S.A., en lo que hace a la molienda de soja, porque en Rosario se fueron abriendo plantas con una capacidad de molienda de 20.000 toneladas diarias, mientras que nosotros molemos 400/500 por día. Cuando empezamos, éramos chiquitos y abastecíamos mucho al mercado interno. Luego, los grandes, por una disposición de no devolución del IVA, empezaron a vender al mercado interno para recuperar IVA, incluso si iban a pérdidas en el precio.

Teníamos un gran mercado externo que perdimos con el gobierno anterior. Con las tasas, no menores al 35/40%, era muy difícil. Uno se preguntaba si valía la pena el esfuerzo con un costo financiero tan alto. Creo que si lo vale. Habíamos perdido los contactos externos; hoy vuelven a aparecer y a recomponerse relaciones.

Por otro lado, los negocios se distorsionan cuando el Estado se mete. Es bueno que se transparente el mercado y que cada uno pueda defenderse con las herramientas que tiene. La mano de obra y la energía necesitan tener un valor acorde para poder competir, por cuestión de escala y de locación.

Hay que bajar la inflación, achicar el déficit fiscal, para pagar menos impuestos y así bajar los costos laborales. Hoy existe una carga impositiva demasiada alta que se superponen entre las diferentes provincias y en distintos niveles.  


¿Qué proyectos tienen para el 2017 y el mediano plazo?

Estamos optimizando y potenciando la marca Costa del sol en aceite de girasol. Ahora pusimos un sector de molienda de girasol por medio del  prensado para asegurarnos el crudo y continuar con la red de distribución. También hacemos mayonesa y rocío vegetal.

Soy un obsesionado por los costos y tenemos que asegurarnos la energía. En el marco de las leyes que promueve el gobierno, estamos por iniciar un proyecto que deseamos confirmar que es una planta de biogas. 


El Gobierno Nacional propone que nuestro país se convierta en el “supermercado del mundo”, dejando de ser “el granero”. ¿Qué consideran Uds. que hace falta?

Para que sea genuino el agregado de valor, necesitamos mano de obra acorde, en profesionalismo y en costos. Hay que ser eficientes para vender productos con valor agregado, hay que poner tecnología. Las aceiteras evolucionaron cuando aparecieron los profesionales, por la tecnología que se utilizó y las proyecciones que le dieron al sector. La base está en la tecnología, el valor está en la Innovación & Desarrollo. Tanoni, sin sacar un empleado, está robotizando la producción porque con tecnología uno puede competir. 


En tu carrera, ¿qué hiciste que no salió tan bien, pero que significó una oportunidad de aprendizaje y, quizás, de crecimiento?

Miro siempre con optimismo y estoy feliz de lo que me ha pasado. Siempre fui de menor a mayor, trabajé en el Banco Monserrat, en Acindar, hoy en Tanoni. Siempre avanzando.

Un emprendimiento que no salió bien fue cuando incursionamos en la fabricación de maquinaria agrícola. Haciendo un balance, creo que parte del problema fue que no era enteramente Tanoni. Hay que tener una conciencia industrial grande, no todo lo que entra es ganancia; hay que ser conservador y dedicarse.


¿Cómo entiende Tanoni Hnos. la “innovación”?

Innovar es hacer cosas diferentes y que beneficie a los demás; es especializarse para evolucionar.  Por ejemplo, hace muchísimos años Tanoni compró una enfardadora de pasto, de paja de trigo, cuando el papel no se hacía con celulosa. Innovación era evitar el esfuerzo de la gente, reemplazando los dos ganchos para cargar el camión con una cinta transportadora; hoy parece simple y ridículo, en ese momento, no lo era. Así se evolucionó, se hizo dinero y se compró el primer camión. Innovar es cambiar la rutina, no buscar lo desconocido solamente. 

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