Semana de huelga y movilizaciones



Fernando Adrián Zapata


Crisis actual y organización social:

La descomposición actual es innegable, viene desde hace décadas, y se despliega en los ámbitos económicos, políticos, sociales y culturales, derivada de la situación corriente de todo país dependiente y atrasado como Argentina, en las condiciones de la crisis del capitalismo mundial.
Gravísimas problemáticas como el desempleo crónico, el sub-empleo, la inflación, la carestía de vida, la caída del consumo, la marginación creciente y la pobreza estructural, sólo por citar algunas, siguen siendo problemáticas y demandas aún no resueltas por las administraciones políticas y, por ello mismo, existen, cada vez más, mayores signos de resistencia y de organización social para afrontarlo, desde las mismas mayorías trabajadoras.

Huelga,plan de lucha y alternativas:

Desde los días 6 al 10 de marzo de este año 2017, se proyectan huelgas laborales en diversas provincias de Argentina; son huelgas de carácter específico, como el del gremio educativo, y también huelgas de carácter general, tal como las medidas de fuerza planteadas y convocadas por las diferentes centrales gremiales y sindicales de los trabajadores argentinos.
Se proponen actividades conjuntas entre varios sectores de la CGT (Confederación General del Trabajo) y de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos), por sobre sus crudas divisiones dirigenciales, sus polémicas internas y sus muy diversas visiones sobre la realidad del movimiento obrero en la crisis económica, política, social y cultural del país.
Se suma, además, a toda esta articulación de medidas de lucha trabajadora, la fecha del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, fecha de reivindicación de género y de plenos derechos de la mujer, masificada popularmente y ampliada a nivel mundial.

El liquidacionismo de las políticas tradicionales:

El "empantanamiento" del gobierno macrista,cada vez más derechizado, cada vez más "encapsulado" en sí mismo y con cada vez menos apoyo electoral y masivo, no da muestras de autocrítica ni de posible "cambio de rumbo" ante sus medidas para paliar la crisis; peor aún, sigue agudizando las contradicciones del sistema, ajustando a las mayorías obrero-populares y, por ende, facilitando que se unifiquen sectores anteriormente dispersos, disgregados, desmembrados, abriendo el paso a posibles radicalizaciones de lucha popular.
En este sentido, el liquidacionismo burgués del macrismo es tan, tan "infantilista", que pareciera no haber aprendido las lecciones de gestiones burguesas anteriores que sólo pretendieron "apagar el incendio echando nafta al fuego", porque incluso el kirchnerismo burgués, corrupto y demagogo se orientó y se sostuvo con un "doble discurso" constante, pero nunca perdió el llamado "sentido de la realidad", pues el kirchnerismo se caracterizó, precisamente, por un olfato especial para percibir las modificaciones de la arena política y, cuando no lo hizo, se "aisló" sectariamente y se cerró en sus máximos dirigentes,agotó la poca credibilidad que, ultimamente, le quedaba y fue así que perdió políticamente.
La nefasta "Ley Antiterrorista" del kirchnerismo puede proyectarse, hoy mismo, junto a las provocaciones como lo son el uso de "rompehuelgas", en una escalada represiva que, también, le resulte contraproducentemente mortal al propio macrismo.

Complejidades del movimiento obrero argentino:

En definitiva, las actuales medidas del movimiento obrero argentino, vienen a demostrar no sólo el carácter meramente defensivo de estas medidas actuales, como derivación de añejas derrotas obreras bajo las direcciones de la política burguesa nacional, desde las últimas dictaduras anti-populares en adelante, sino también, que la misma política burguesa sigue sosteniéndose, tambaleando sí, pero aún sosteniéndose en pie, y no tanto por fortaleza propia sino, principalmente, por la debilidad organizativa de la clase trabajadora argentina, debido a que, durante décadas, la clase trabajadora argentina no se ha volcado ni masiva ni mayoritariamente a un partido político obrero,
de ideología socialista, o a una coalición o a un frente multipartidario de dichas características, que fuese capaz de aglutinar y desarrollar, madurativamente, tales reclamos y propuestas trabajadoras, hasta alcanzar la creación de un Poder Socialista en Argentina.

Posibilidades actuales de la clase trabajadora argentina:

Vale aclarar que nada de esto significa que no existan ni hayan fuerzas surgidas de la clase trabajadora argentina, ni que no haya partidos denominados socialistas, o de identidad socialista, en la Argentina; de hecho, los hay, son varios, muy diferentes entre sí, muy valiosos y muy activos todos,(citemos,por ejemplo:el Partido Socialista (PS) que gobierna en la provincia de Santa Fe en coalición,el Partido Socialista Auténtico (PSA) con un origen común al PS, bloques como el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT),el bloque Izquierda al Frente,y numerosas fuerzas comunistas, trotskistas, maoístas, guevaristas, múltiples y muy dispersas, etc) pero aún gran parte de los trabajadores argentinos sigue identificándose, ideológicamente, con partidos burgueses y tradicionales como el peronismo (Partido Justicialista, PJ) y el radicalismo (Unión Cívica Radical, UCR), en varios otros partidos derivados, o directamente, muchos trabajadores argentinos se consideran, a sí mismos, como "apolíticos", o "independientes" o, peor aún, "indiferentes", reducidos tan sólo a una mera subsistencia económico-material.

Varios movimientos sociales y culturales, como el ambientalismo y el ecologismo, el movimiento de trabajadores desocupados (denominado "piquetero"), los movimientos de pueblos originarios (que algunos llaman "indigenismo"), los movimientos feministas y de diversidad sexual, junto a tantos otros movimientos surgidos de demandas específicas del pueblo (como, por ejemplo:las ya no muy numerosas asambleas populares que aún quedan en pie), y movimientos de estudiantes, de artistas, de científicos y técnicos, etc, no siempre se definen ni ideológica, ni política ni partidariamente, pero sí imprimen una fuerte impronta en el escenario político y social, a tal punto que algunos partidos políticos han buscado acercarse a dichos movimientos, o acompañarlos, o coptarlos, con muy polémicos y muy desiguales resultados.
También es preciso tener presentes los recambios, en direcciones gremiales y sindicales, desarrolladas por corrientes denominadas "comisiones anti-burocráticas", así como también, el movimiento de empresas recuperadas por sus propios trabajadores, siendo,varias de estas últimas nombradas experiencias, transformadas en cooperativas y emprendimientos de genuina autogestión obrera.

En definitiva, de todo este análisis, puede extraerse y destacarse que, tras esta semana de huelgas trabajadoras y acciones populares reivindicativas, puede abrirse un nuevo escenario político, sobre todo, teniendo en cuenta que el corriente año (2017) es un año electoral y, por lo tanto, el movimiento obrero puede superar el mero "defensismo" y pasar "a la ofensiva", haciendo valer, aún más y más, "su voz y su impulso", en una correlación de fuerzas que, si fuese bien desarrollada, muy bien podría allanar y despejar el camino a muchos avances socialmente favorables para las mayorías, avances tendientes a las mejora de la situación de la clase trabajadora argentina actual.


Suscribirse

Información sobra. Falta entenderla

Stella Berduc, la avanzada

Qué piensa el falso Pacha Mori

"Los intelectuales no tienen relación con la realidad"

Martin Rodriguez, uno de los mejores poetas de la nueva generación