Se desplomó el principal indicador de la economía



Ezequiel Bauman

Para quienes somos veteranos, este país nos resulta cíclico. Cada tanto, un nuevo Ministro de Economía o sus voceros, al asumir dicen que reemplazarán el consumo como motor del crecimiento por la inversión.
Esto no es más que un slogan, porque sin consumo no hay inversión. Ni ningún flujo de inversión puede superar -en porcentaje del total- al consumo como palanca del crecimiento.
Esto no es desmerecer la inversión, al contrario, es un factor vital. Pero el principal indicador de una economía como la Argentina es el consumo. De él se derivan las variables de inversión, empleo, desempleo, pobreza, indigencia,  desigualdad social, fundamentos estructurales, etcétera.
Del consumo depende también la estabilidad política de un gobierno y el éxito electoral de un partido político ejerciendo el poder de turno.
La consultora Scentia, que dirige Osvaldo del Río, midió que el mes pasado la contracción en el consumo fue del 6,6% respecto del mismo período del año pasado, lo que generó un primer bimestre con una merma acumulada del 5,6%, tras un 2016 negativo, que explica la ola de huelgas y movilizaciones. 
El informe mara que en todos los rubros hubo importantes caídas. Se destacan especialmente el de bebidas sin alcohol con una baja de 10,9% respecto del mismo mes del 2016 y una caída acumulada en el primer bimestre de 8,2%. Lo que indica que la baja del consumo ya no solo afecta a los sectores bajos y medios-bajos, sino que alcanza también al electorado principal de Cambiemos, la clase media y la clase media-alt, que son los consumidores de jugos, aguas mineralizadas y otras bebidas sin alcohol de uso recreativo como las gaseosas y bebidas energizantes.
También cayó fuerte el rubro de productos de limpieza y hogar, cuyas ventas en supermercados y almacenes disminuyó 9,7% en febrero y 7,3% en el acumulado del año. Le siguieron los "perecederos y fríos" y los de higiene y cosmética, con bajas de 7,1% y 6,7% respectivamente.
Lo cual marca más claramente la hipótesis anterior. El consumo está cayendo también en el electorado de Cambiemos.
Junto con el cambio en las expectativas a futuro que marcan todas las encuestas, nos encontramos que la crisis económica está derivando en una crisis política, porque el desgaste del gobierno no es capitalizado por la oposición, tal como coinciden también todas las consultoras políticas.

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