Las tres etapas de Noticias Entre Ríos




Lucas Carrasco

1- Cuando surgió Noticias Entre Ríos, a fines del 2014, el gobierno provincial controlaba casi toda la prensa. Pero fundamentalmente, controlaba el sentido de toda la prensa. Aún, en buena medida lo controla, incluso el periodismo patrullero, pero ya no es lo mismo. Los que nos leen desde aquel entonces notarán que hasta los neoficialistas -los que alaban a Bordet y le pegan a la gestión de Urribarri- publican las mismas cosas que nosotros ya contábamos hace tres años. Cuando había que tener huevos para contarlas. En breve y como es previsible,Bordet y Urribarri se sientan a negociar y el periodismo patrullero cambia de foco, a iluminar la luna.
Esa etapa se agotó porque cambió el escenario político. Hoy es Bordet y el lumpenaje judicial el que provee de datos que avalan lo que nosotros contábamos hace tres años. Y el periodismo oficialista siempre tiene esa vulgaridad taaan aburrida...
Por supuesto, en aquel entonces, el nicho sin ocupar más el adecuado manejo de las redes sociales y el humor negro, hizo que lográramos el objetivo propuesto y compitiéramos en visitas reales hasta con los medios nacionales.
Los medios locales de nicho político y patrullero son leídos por los que hacen los operativos de prensa y las víctimas de los operativos de prensa. Y aún con toda la furia de la cadena nacional privada que se arma hasta para un comunicado de un concejal, no suman más que tres mil lectores esa nota, contando las cientos de páginas que viven del Estado en toda la provincia.
Porque no hay más de tres mil personas interesadas en esa nota. Así de simple.

2- La segunda etapa fue efímera, no funcionó bien. Sin incluir deportes, pornografía en forma de Espectáculos ni mucha violencia en forma de Policiales, la cantidad de lectores disponibles baja considerablemente. El negocio de estas páginas ómnibus radica en poner muchos culos, cuerpos baleados y rumores viralizados -aunque hayan ocurrido en Nepal y sean mentira- para después negociar esas visitas con el Estado que, incauto, cree que tendrá el mismo nivel de influencia y lectores que una nota sobre la última tontería de Instagram.
Este tipo de negocios tiene una particularidad en Entre Ríos y es el constante plagio. Se roba una nota sin permiso y debajo se pone FUENTE, como si una fuente periodística fuera eso. Listo, se copia la nota y ya está. Se puede armar un diario con seis notas diarias sin siquiera saber escribir de corrido cómo fue el resultado de una carrera de galgos alados en la Patagonia. Este tipo de páginas son ilegales en todo el mundo, en Entre Ríos, son una práctica común.Incentivada por el estado y los prenseros, que suelen ser amanuenses que muestran lo que consideran resultados. Si 17 páginas de internet publicaron un comunicado idiota sobre un tema idiota de un político idiota, la tarea está concluida. Bue, perdieron el tiempo. No suman más que tres mil lectores que, de todos modos, mañana se olvidan del asunto.
Disputar en ese nicho ya era de por sí asimétrico, aunque necesario como transición hacia lo que necesitábamos. Que es dejar de ser los chicos Ben Laden y equilibrar un poco, dado que el clima cultural se está equilibrando, producto de diversos factores pero, entre otros, que hablaron las urnas.


3- En estos días arrancamos la tercera y, supongo, definitiva etapa, la que siempre fue el objetivo final.
El lector tiene ante sí un cúmulo infinito de información disponible en internet. Mucha es puro chamuyo, la mayoría es irrelevante y un gran porcentaje no tiene el menor sentido. Basta contrastarla con lo dicho ayer o mañana o el silencio que luego se vierte sobre el tema que tanto escándalo generó. Esa saturación de datos inútiles hace más por la desinformación que cualquier censura.
Los lectores ya no creen en cualquier cosa y ya no rinde tener muchos lectores, sino lectores de calidad, que generen influencia a mediano plazo.
El periodismo entrerriano está dividido en dos. Por un lado, el periodismo patrullero, hoy a las órdenes de Bordet y algunos fiscales. Sacan todos los días escándalos que creen que conmoverán al mundo. Después no pueden probar nada y quedan pataleando en el aire, apostando al pronto olvido, tapado por el próximo escándalo o reciclando y reciclando información vieja. Siempre cuidándose de no meterse con los poderosos de verdad y pateando en la cabeza al caído de turno. Es tanta la previsibilidad que hasta se puede anticipar qué dirán cuando Mauro Urribarri deje de manejar la policía y la justicia, cuando Varisco ya no sea intendente o cuando el nuevo arquero del Club Paraná tenga una mala racha. Ni hablar si Macri se pelea con el empresario K Sebastián Eskenazi, el periodismo patrullero se largará a combatir la Patria Financiera como si fueran guerrilleros de Star Wars. O si Etchevehere quebrara. O si la Bolsa de Cereales se disolviera. O si la UNER hiciera elecciones limpias. O sí...etcétera. Para qué abundar.


Sin embargo, alguien tiene que editar, analizar, dar sentido al cúmulo de informaciones, operativos, datos irrelevantes, sensacionalismos de ocasión y panfletos. Entre toda esa maraña, hay un rumbo de la cosa pública, hay un barco navegando que nos lleva a todos los entrerrianos hacia el mismo lado.
Para este tipo de proyectos se requiere periodistas de nivel, con sólida formación cultural, alejado del corporativismo berreta de la prensa entrerriana y de los prenseros del copy paste.
Es un desafío enorme construir con éxito un proyecto editorial de este tipo. Y además lleva tiempo y dinero.
Es el camino más difícil para recorrer en el mundo digital. En el peor momento, porque todas las corporaciones están volviendo a apoyar -por detrás- al periodismo analógico, porque es más fácil comprarlo. Le garpás al dueño y las mascotitas de call centers hacen la tarea trituradora. Y en breve, ni esos costos tendrán, serán directamente las máquinas y los algoritmos los que escriban las supuestas noticias. Pero por ser el peor momento es a la vez la mejor oportunidad. Nadie está compitiendo en este nicho. Se reedita la situación del 2014 pero con otros desafíos.
Parece ciencia ficción lo que estoy contando y probablemente se requieran de algunos conocimientos técnicos para comprenderlo, pero así son las cosas. Hay que estar un paso adelante. Como ya lo estuvimos.
Este año habrá cambios radicales en internet. Cambios que provienen de Estados Unidos y se reflejarán, sí o sí, es inevitable, en toda la geografía entrerriana. Vienen de la mano de las últimas alianzas corporativas de Sillicon Valley y los acuerdos con las empresas chinas e indias para contrarrestar el creciente -pero lejano en dimensión- poderío ruso.
Lo que no va a cambiar es la lucha, aún despareja y titánica, por el sentido último de las cosas. Por la influencia a mediano plazo. Por instalar una agenda conceptual, no efímera de escandaletes volátiles para la gilada.
En seis meses, veremos si vamos por la senda correcta o si nos equivocamos.
Lo que sí, por ahora, somos los únicos que estamos pensando en el periodismo digital que se viene, sin comernos cualquier amague de marquetineros y vendehumos, y el riesgo vale la pena. Lo demás ya aburre, además.
 

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