La vuelta de los cavernícolas




Osvaldo Quinteros

A medida que el gobierno avanza en la destrucción de la economía, como suele suceder con cualquier gobierno argentino al que no le cierran bien los números, su discurso se radicaliza e ideologiza aún más.
Ya lo vimos con Axel Kicillof de Ministro de Economía, que aunque en los actos adminstrativos concretos estaba a la derecha de Domingo Cavallo, en el discurso estaba a la izquierda de Roberto Lavagna.
Tomarse cinco minutos para escuchar a Fernando Iglesias, el supremacista anitperonista, en su agresiva defensa del macrismo, es vivir en otra dimensión. Porque en los actos administrativos concretos del gobierno, en las áreas principales, las políticas kirchneristas continúan o se han profundizado.
Son varios los ejemplos.

Las AFJP no se volvieron a privatizar, como vaticinaban los agoreros K.

La Asignación Universal por Hijo no solo continuó sino que se amplió su cobertura

YPF sigue teniendo mayoría estatal

Los juicios a los genocidas siguen vigentes, con el gobierno nacional como querellante -tal el caso del General Milani-

La política científica es ejecutada por el mismo ministro K

Las relaciones exteriores no variaron. Seguimos siendo un país dependiente de China y de Chicago, con sus precios internacionales de los granos.


Y hay más ejemplos. Pero la agresiva retórica oficial, simbolizada en esta nota por Fernando Iglesias por tratarse del exponente más claro y un calco de los viejos argumentos de la Comisión Reafirmadora de la Revolución Libertadora en los años 70, se radicaliza cada vez más.
El gobierno que habló de unir a los argentinos se dedica las 24 horas a agredir a los opositores por cadena nacional, con periodistas militantes que usan los medios estatales y los privados monopólicos para tal efecto.
A cada indicador económico que da malas noticias, se le agrega un periodista militante como Luis Majul, Alfredo Leuco o Fernando Iglesias, fabulando conspiraciones destituyentes con una agresividad enfermiza.
A medida que el descalabro avanza, el gobierno se ideologiza más a través de sus voceros y salen a la luz más carpetazos de los servicios. La SIDE es, en los hechos, el partido político que da letra a la cadena nacional privada y pública del macrismo.
Aún al costo de quedar como delirantes y exacerbar una pelea política que solo existe entre ricos y poderosos, esta estrategia política tiene el costo de desgastar al propio gobierno, aunque es eficaz para tapar la corrupción y el desastre económico.
La realidad es tan distante que por ejemplo en Entre Ríos, el principal referente del macrismo es Gustavo Bordet. Mientras que los dirigentes del PRO y la UCR son sus mejores aliados.

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