Juancho, estuviste gracioso




Lucas Carrasco

El diputado nacional por Entre Ríos y principal referente de La Cámpora en la provincia, Juan Manuel Huss, fue el más ocurrente de los opositores. Su cartel, el de la foto, lo dice todo. Expuesto durante el discurso del presidente Mauricio Macri en la apertura de las sesiones ordinarias, con el Congreso reunido en Asamblea Legislativa.
Alejado de las críticas previsibles, apeló al humor ácido y negro, cuyo espíritu subyacente Carta Abierta lo hubiera llamado destituyente. A los gritos. Con el rostro grave. Y sufrido.
El macrismo se suele tomar con sana liviandad estas chicanas. Pero ahora se re significan.
El cartel escrito a mano, además, da la noción de labor personal creativa, de poner el cuerpo. Y ser un mensaje personal, original. Si es con humor, mejor. Nada hiere más en política, o a los poderosos en general, que el humor. Es lo único que no pueden incorporar a sus maquinarias de control. El humor, usando un concepto de Deleuze, es rizomático.
Los cartelitos impresos en serie en computadora que cuelgan los opositores de las bancas, son algo patético, suena impostado. Y son absorbidos por la caricatura que el oficialismo hace de ese sector opositor.
Federico Pinedo, el Gentleman del conservadurismo afable, estuvo un día en la presidencia, por los caprichos delirantes de Cristina Kirchner de no asumir a la transmisión de mando.
Su presidencia fue inocua pero el chiste quedó.
Hoy es el vicepresidente segundo del Senado Nacional, está en la línea sucesoria.
Nieto homónimo del conservador argentino más inteligente del siglo veinte -aunque pertenecía a una efímera escisión del Partido Socialista- Federico Pinedo tiene un hermano, Mariano, que fue ferviente kirchnerista. Se tratan con inusual respeto y comprensión.
Federico cultiva respetuosas relaciones con todo el arco político,
Juancho, estuviste gracioso.