Trump, China y Entre Ríos




Ezequiel Bauman


Días pasados, el presidente de los Estados Unidos, el magnate Donald Trump conversó cálidamente con su par chino Xi.
EEUU se comprometió, según el parte de prensa oficial de la Casa Blanca, a respetar la política de "Una sola China", que es el eje de la política exterior del gigante asiático.
Apenas electo, Trump había conversado por teléfono con la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, lo que congeló las relaciones diplomáticas de China con EEUU porque reclama a Taiwan como una provincia propia, parte de su país.
Taiwan es donde emigraron las fuerzas nacionalistas de Chiang Kai-shek que junto al Partido Comunista habían luchado contra las dinastías feudales que hacían de China un país atrasado y pobres pero una vez que vencieron, se enfrentaron en una guerra civil entre ambos bandos que tuvo como ganador a Mao, líder del PC y el consiguiente exilio interno de los nacionalistas, que terminaron fundando un país: Taiwan.
El descongelamiento de las relaciones sino-norteamericanas es una buena noticia para el mundo porque trae estabilidad militar y comercial. Por lo menos en el corto plazo y dentro de una tendencia internacional a mayor proteccionismo.
No es necesariamente una buena noticia para Entre Ríos y Argentina en general.
El país tiene una economía fundamentalmente primaria pero en los últimos años ha tratado de agregarle cadenas de valor. Tanto desde las manufacturas de origen agropecuario como en planes de integración con Brasil, por ejemplo en la industria automotriz, que es central para la provincia de Córdoba.
De este proceso de tibia reindustrialización no participó Entre Ríos, que primarizó más su economía, al calor de los precios extraordinarios de los llamados commodities.
A grandes rasgos, el precio de los bienes primarios aumenta en el mundo cuando aumenta el precio del petróleo.
Barak Obama, el gran presidente de los EEEUU que recientemente dejó su mandato, tuvo una estrategia mundial de baja paulatina del precio del petróleo para disciplinar a quienes consideraba un "peligro" para su país: Rusia, Irán, Siria, Venezuela, Libia, etc. A la vez, la baja de los altos precios del petróleo tenía como efecto colateral el abaratamiento de la producción, lo cual explica entre otros factores, el auge de las factorías como China, México, India, Brasil, Sudáfrica.
La baja del petróleo fue acompañada con una baja de los precios agropecuarios, en especial la soja, aunque se mantiene en niveles altos comparando un tiempo más largo.
Un acurdo de Trump con Putin y una guerra comercial con China y una guerra fría con Irán, derivaban en la posibilidad de un aumento del precio del crudo y por lo tanto, de la soja y los productos estrella que exporta la provincia de Entre Ríos.
La reciente noticia de la distensión entre EEUU y China frena esa ilusión.