El finado

Manuel Langsam-. En un campo de Bergara había un peón al que todos llamaban "El Finado” o “El Finadito". ("El Finau", traducido al entrerriano).

Ruralista entrerriano cuestionó la prorroga de la emergencia hídrica


S.R.

Despues que el gobierno provincial dicte la ampliación por cuarta vez de los plazos de la emergencia hídrica, vial, sanitaria y social, declarada en Entre Ríos, el ex presidente de la Sociedad Rural Islas del Ibicuy (Srii) Armando Cadoppi sostuvo “desde hace 10 años,  venimos advirtiendo sobre la falta de controles y las obras clandestinas e inescrupulosas, como el dragado del arroyo Sagastume frente al barrio náutico o el acceso a Ibicuy, que ya está afectando gravemente a otras comunidades”.
Para el ruralista, “es muy grosero que el gobierno siga sin tratar la problemática de fondo,  exponiendo a todos los entrerrianos a las consecuencias actuales. ¿Es ignorancia o desconocimiento? ¿O intenciones de ciertas personas por seguir ocultando políticas erróneas y obras viciadas?”
Cadoppi afirmó que el gobernador, Gustavo Bordet, “sigue ocultando la voluntad de tratar la problemática hídrica, productiva  y ambiental en la provincia con esta nueva extensión. Solo se limitó a extender plazo, pero no a dar el debate técnico y académico que se debe dar”, sostuvo el productor.
 Por otra parte, Cadoppi se refirió a la situación del Delta Entrerriano. “Este registro es la muestra más cabal que el modelo y las políticas implementadas para el humedal en los últimos 12 años han llevado al colapso y están generando el desarraigo más difícil de revertir: el del isleño… Definitivamente, ¡el modelo falló!”, denunció Cadoppi. Para el profesional,  ningún funcionario y político necesitaría otro argumento para aceptar que el Delta necesita cambiar el rumbo a 180 grados.
Además, Cadoppi explicó que, “a esta altura de la humanidad y de crecimiento demográfico, la población decrece solo en países en guerra. Hasta en los Estados que sufren terremotos o tsunamis la población vuelve a radicarse. La triste diferencia es que en el Delta del Paraná teníamos todas las condiciones ambientales para que las poblaciones se desarrollaran y lo poblaran. Pero, ¿qué pasó?”.
Cadoppi argumentó que ese desploblamiento del Delta puede ser consecuencia de los 5.000 kilómetros de diques y caminos realizados sin un plan estratégico, sin los correspondientes estudios de impacto ambiental, sin la debida regulación del Estado y con la complicidad de los anteriores gobiernos nacional y provincial.
También, a la falta de políticas que promuevan y garanticen la viabilidad económica a todas aquellas producciones que se podrían desarrollar más sustentablemente con el humedal: como la apicultura, la forestación, el turismo, la gandería, la producción de nueces pecán y la pesca. “Podríamos hacer, todos juntos, un vergel del Delta, pero lamentablemente, la continuidad de políticas erróneas lo condenan a desaparecer”.