Qué hay detrás de la reunión de la CGT y el PJ




Osvaldo Quinteros

La CGT regional Paraná se reunió con la Departamental homónima del Partido Justicialista, presidida por el diputado Gustavo Guzmán. Esta reunión se dio mientras la conducción nacional del Partido Justicialista se reunía con el triunvirato que conduce la CGT.
A escala nacional, la principal central de gremios, también se reunirá con el Frente Renovador de Sergio Massa. Esta franquicia la tienen en Entre Ríos Jorge Busti y Adrián Fuertes, que se pelearon feo por hacer lo mismo: acercarse al ganador, Gustavo Bordet, después de enfrentarlo en un binomio que quedó tercero.
La confluencia de los gremios peronistas y el partido justicialista se da en un contexto donde el gobierno nacional deslizó que busca el Juicio Político a los juzgados laborales federales, donde tiene mucha injerencia el presidente de la bancada de diputados nacionales del kirchnerismo, Héctor Recalde.
Las dos CTA, que avanzan en una tumultuosa reunificación, ya anunciaron que apoyarán el paro general que aún sin fecha lanzó la CGT. También los sectores piqueteros y la izquierda.
Esta confluencia no tendrá correlato electoral y a medida que se acerquen las fechas donde comienzan las campañas, habrá mayores diferencias. Principalmente en provincia de Bs As y CABA (donde se eligen legisladores locales y es fácil conseguir una banca con pocos votos, lo que incentiva la fragmentación partidaria). Pero es un frente que en lo social y gremial debería preocupar al gobierno nacional, que no se encuentra en su mejor momento. El gobierno provincial de Entre Ríos por el contrario podrá reducir sin problemas los previsibles conflictos gremiales a cuestiones estrictamente salariales, sin correlato político. En esa dirección va la reunión de la CGT con Guzmán.
Los sectores más alarmistas de Cambiemos ven detrás de estas confluencias naturales y defensivas -hay que tener en cuenta la recesión, la pérdida de puestos de trabajo y la pérdida de poder adquisitivo- un "clima destituyente", haciendo una remake algo más elegante de Carta Abierta en el gobierno K.
Los sectores más inteligentes de Cambiemos, que son por suerte mayoría, ven en cambio que es necesario afinar la puntería política para mantener desunida la oposición en lo político y desmovilizada en lo social. Para esto, elucubran una serie de medidas diarias que van del palo a la zanahoria: acuerdos por las obras sociales, dinero para los movimientos sociales, avances por decreto de la agenda del gobierno, ofensiva judicial por causas de corrupción que puedan dañar la oposición, etc.
El mar de fondo sin embargo sigue siendo la situación económica. Si la economía no arranca, los esfuerzos y energías para mantener desarticulada a la oposición resultan solamente movimientos tácticos de corto plazo.
Si la economía arranca y se cumplen las postergadas promesas de reactivación, Cambiemos tendrá más chances electorales de permanecer unidos y con su base electoral de un tercio.
Para volver a conquistar lo que Ignacio Zuleta llamó "el partido del Balotage" que le dio la victoria a Macri y con la cual soñar una reelección, hace falta más que la desunión opositora y una reactivación económica. Hace falta un proyecto político, un programa con metas claras y eficiencia en la gestión para cumplirlas. Además de ética y honestidad.