Por qué marché

Joakito en la movilización de los artistas

Joakito

Ayer jueves, medio millar de artistas, elegimos manifestarnos de la única forma que sabemos hacerlo: con alegría, creatividad y con arte, mucho arte.
En una mañana atípica en el centro de la ciudad, donde el número de personas a pie no eran tantas debido a la protesta bancaria, la Asamblea en Defensa a la Cultura, que nos venimos reuniendo desde principios de este año, decidimos marchar ya que el derecho a la cultura ha sido vulnerado tanto para los trabajadores del arte y la cultura como para los ciudadanos que no pueden acceder a la producción artística.
Quien escribe, viene participando, junto a otros poetas, de las asambleas, como así también acompañamos cotidianamente a cuanta expresión artística haya en la ciudad, ya que consideramos que somos parte de un colectivo importante de Paraná al cual se le está vulnerando sus posibilidades de trabajar -sea de manera autogestiva o en ámbitos estatales-
Elegí marchar y estar presente con la poesía porque considero que la cultura no debe ser un motín de guerra apropiado por el partido político de turno que gane la ciudad. Cultura Despierta -ese era el lema de la convocatoria- significa plantear la necesidad que tenemos los actores culturales -y por qué no los usuarios también- de empezar de una buena vez por todas a debatir colectivamente, intentando lograr los consensos más amplios posibles para planificar políticas y programas culturales a largo plazo.
Por eso, no me llama la atención que después que los y las artistas de la ciudad le pusimos color, ritmo, alegría y reflexión a la peatonal y al centro de la ciudad, los comentarios como dice un participante de la marcha y asamblea en facebook (en redes sociales o en páginas digitales que informan sobre la marcha) sean algo como "Vayan a trabajar", "si tirás una pala ahí no queda nadie", "¿Probarchon buscar laburo?", "hippies, dejen de cortar el tránsito", "Les hace falta a esa gente una bomba que los termine a todos", "Qué derecho a la cultura? Manga de vagos", como si quienes hacen esos comentarios no escucharan música, no habrían leído más de un libro en su vida o habrían visto alguna obra de teatro, o habrían ido a recitales o eventos culturales, o  fueron a un circo, o se detuvieron en alguna plaza de la ciudad para que sus hijos disfruten de un show de malabares, una performance, o realicen otra actividad motivados por un tallerista, entre tantas otras cosas que quienes hacemos arte lo consideramos -y de hecho para la mayoría lo es- una herramienta de sustento, es decir un trabajo”
La movilización de ayer no tiene nada que ver con la defensa de la gestión anterior o con el ataque a la gestión actual sino más bien, fue una expresión ciudadana de un sector para hacer visibles problemas tales como el estado de la infraestructura en los Centros Culturales de la ciudad, la cantidad de trabas a los eventos autogestionados, la falta de fondos destinados por la Secretaría de Cultura a solucionar algo, entre otros temas.
Reflexionemos ¿por qué en Paraná existe sólo un programa cultural que se ha mantenido por mas de 20 años -Programa Todas Las Manos-? ¿Por qué cada vez que asume un gobierno -sea del color político que sea- desarma lo hecho por la gestión anterior? ¿Por qué nunca se tiene en cuenta a los artistas y hacedores culturales de la ciudad para diseñar la programación, los eventos, o los talleres formativos que el municipio lleva adelante?
Hubo un hecho concreto que no tiene que ver con lo partidario y logró unificar después de 3 o 4 años a la mayoría de los artistas de la ciudad. Ese hecho es el repudio al nepotismo cultural: es insólito -por más trayectoria que se tenga- que se nombre a la madre del intendente en Cultura. También es cierto que, la heterogeneidad de  la unidad en la acción y en las propuestas, hace que en el colectivo cultural se pongan en juego distintas voces -es bueno que así sea- desde radicales a peronistas, desde  troscos hasta anarquistas, ya que de lo que se trata es que este colectivo cultural pueda convertirse en una usina de ideas y proyectos colectivos generados desde los propios actores culturales. Que sirva de plataforma para el diseño de políticas culturales a largo plazo para la ciudad de Paraná; gobierne quien nos gobierne.
Hay que señalar, que la Asamblea por el Derecho a la Cultura logró aunque sea momentáneo y escaso, que el municipio se ponga a trabajar en materia cultural y que las actividades que han surgido después del 9 de Enero -fecha en la cual se constituyó la Asamblea- funcionan como una estrategia de parche para posicionar en la opinión pública que la Secretaría de Cultura opera correctamente. De todas maneras se mantienen las mismas irregularidades denunciadas respecto a contrataciones, habilitaciones y uso de los fondos públicos, además del deterioro de los espacios culturales. Ojalá la marcha sirva para que el municipio genera una instancia de diálogo participativa, abierta y plural, con todas y cada una de las voces en juego.