La política del escándalo y el escándalo de la política



Osvaldo Quinteros

Últimamente se están juntando dos paralelas: la lógica del escándalo, tan propia de la farándula, con las denuncias de corrupción.
Hoy ambos temas se tratan con la misma lógica, lo cual explica que tantos periodistas de espectáculos devengan en supuestos analistas políticos.
Si a esto le sumamos la polarización que fuerzan los grandes medios de comunicación, para adaptar la agenda noticiosa a sus lógicas televisivas✌, tenemos como resultado la entrada de periodistas deportivos con la lógica del hincha llevada a la política. Otras dos paralelas que se cruzan.
Lejos de ser un producto típico de Argentina, se trata de un modo de procesar la realidad que atraviesa todos los países democráticos de occidente, con Estados Unidos a la cabeza.
Por cuestiones de costos, esta lógica termina siendo la primordial en los medios de comunicación. La TV hace TV barata, con periodistas que trabajan en varios programas y multirrubros (aunque no sean, al fin de cuentas, especialistas en nada) y llenando los espacios a los gritos🙉.
Luego la radio amplifica la resaca de estos escándalos y la prensa gráfica, en decadencia, las analiza como si fueran cosas realmente importantes.
En el medio, las redes sociales, que incitan a los mensajes breves y viralizados, acompañan esta lógica de hinchada y escándalo, haciendo sentir a la gente como que define algo importante.
Conclusión, los asuntos públicos pasan a ser un eterno escándalo y el escándalo vulgar pasa a ser un asunto público.
La política del escándalo y el escándalo de la política: bienvenidos al siglo veintiuno.

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