¿Hacia dónde va el peronismo?



Osvaldo Quinteros

El peronismo se va extrapolando en sus élites de un conservadurismo popular en alianza con sectores progresistas metropolitanos, a un social cristianismo que busca nuevas alianzas en enclaves de la centroderecha periférica, preferentemente de las provincias norteñas.
Este desplazamiento le permite estar en sintonía con el Papa Francisco, despegarse de la herencia cultural del kirchnerismo y poder hacer una oposición suave al macrismo, que se recuesta en un conservadurismo a secas, sin el tinte popular y progresista que le imprimió al peronismo la férrea conducción de Cristina Kirchner.
Luego de que dirima sus internas en la elección general, el peronismo encontrará la manera de acordar una nueva conducción entre los ganadores de los 24 comicios separados por distritos.
El peso electoral de la provincia de Buenos Aires no alcanzará per se para dotar al peronismo en su conjunto de una nueva conducción, como se ilusionan desmesuradamente los que ya lanzaron su candidatura presidencial para 2019 como la propia Cristina, Massa, Randazzo, Scioli y algunos más. Pero sí servirá para condicionar de manera estratégica quiénes encabezarán la nueva conducción nacional del peronismo, que hoy en día está acéfala. ¿O alguien recuerda que José Luis Gioja preside el Partido Justicialista? Probablemente, ni se acuerde el propio Gioja, que ya está metido en sus propias internas en la provincia de San Juan.
El proceso tendrá su correlato en Entre Ríos, donde prima la espera.
Sabiendo que por más ganas que tenga Gustavo Bordet de jugar algún papel nacional, no le da el cuero y con Urribarri muy debilitado tras bajar su candidatura presidencial, atarse a Scioli y luego zigzaguear y dedicarse a sus causas judiciales recluido en su entorno, la provincia de Entre Ríos no jugará ningún papel en el nuevo escenario. No tiene con qué.
Sin embargo, a la espera de que los vientos se acomoden para seguirlos -sea donde sea- no solo está el PJ entrerriano, sino también lo que queda del Frente Renovador, con Jorge Busti a la cabeza y lo que era el peronismo disidente, con Maya, Alasino y Héctor Vergara.
Esa masa de dirigentes no es una sumatoria de votos automática, pero es un reagrupamiento que sin dudas fortalece su posición defensiva en lo ideológico.
Con la impronta del socialcristianismo como marco ideológico, el Papa Francisco como referencia y la elección bonaerense como instancia de resolución de quién conduce al peronismo, la paulatina derechización del PRO y el radicalismo, que va acotando espacios a los núcleos progresistas (hay que notar cómo Pagliotto, por ejemplo, se siente defraudado o cómo Fabián Rogel se esconde bajo tierra: lo mismo que sucede en todas las provincias) el justicialismo entrerriano, reunificado, irá detrás de donde soplen los vientos.

Suscribirse

Información sobra. Falta entenderla

Qué piensa el falso Pacha Mori

"Los intelectuales no tienen relación con la realidad"

Rosario Vera Peñaloza y los jardines de infantes

Stella Berduc, la avanzada