Entre Ríos, siempre queda afuera de los planes del Gobierno Nacional



Osvaldo Quinteros

La provincia de Santa Fe y la provincia de Entre Ríos comparten una singularidad en esta coyuntura: quedaron afuera del  pomposo Plan Belgrano ya a inicios de la gestión nacional de Cambiemos.
En aquella oportunidad, el gobierno santafecino hizo gestiones para que el norte santafecino tuviera algo que ver con el ambicioso plan. Las respuestas del macrismo fueron difusas.
De todas maneras, el Plan Belgrano, no se hizo. Eso sí: el Ministerio del Plan Belgrano que se creó para la ocasión, paga puntualmente sueldos astronómicos a los punteros radicales de varias provincias del norte.
El Plan Belgrano fue una propuesta electoral de llevar infraestructura de todos los niveles para desarrollar el norte del país. De haberse hecho aunque sea un 10% -ni siquiera se hizo un 1%- Entre Ríos podría haber encontrado un hueco para desarrollar su economía interna, por meras cuestiones geográficas.
Hace poco, Mauricio Macri presentó el Plan Patagonia desde la emblemática ciudad de Viedma, capital de Río Negro. A diferencia del Plan Belgrano, el programa destinado al sur del país no tiene metas precisas, presupuesto asignado ni voluntad real de hacerse. Por eso tal vez, Macri abrió el juego para que decidan también los gobernadores opositores de la zona.
En ambos Planes, aunque no se haga nada, hay una idea de país subyacente, una aspiración.
La dirigencia entrerriana, especialmente la de Cambiemos, no reclamó nada parecido para su provincia. El gobierno provincial, alineado casi incondicionalmente con el nacional, tampoco hizo oír su voz.
El contraste con la dirigencia santafesina, que está tan cerca, es abrumador. Acá en Santa Fe la dirigencia política de todos los partidos se une para reclamar lo que entiende son los derechos que le corresponden a la provincia. Otro ejemplo concreto es la provincia de Buenos Aires, que tiene enfrentamientos más ásperos entre el kirchnerismo y el macrismo pero a la hora de reclamar a la Nación por los fondos adeudados, se unen en la legislatura provincial. La provincia de Buenos Aires también quedó afuera de estos dos grandes programas para el norte y el sur del país. Le atañen más que a los litoraleños, dado que el conurbano bonaerense recibe migrantes del norte y expulsa migrantes al sur.  La diferencia, nuevamente, es que se unieron para reclamar.
Los dirigentes radicales, que en Entre Ríos son la columna vertebral de Cambiemos, no están enfrentados a muerte con el oficialismo peronista de la provincial. Al contrario, han acompañado todas las iniciativas importantes de la agenda de Sergio Urribarri, el hombre fuerte del Justicialismo.
El gran problema de los radicales entrerrianos es el mismo del gobierno de Gustavo Bordet, el cortoplascismo. La búsqueda desesperada de fondos para pagar los salarios de la administración pública. Esos fondos se buscan de cualquier lado y a cualquier precio. Mes tras mes, se llega con lo justo mientras se pulsea con los gremios de la administración pública para moderar los reclamos por la inflación. Esto consume las energías de la dirigencia y deja a los entrerrianos presos de la falta de horizonte de desarrollo.


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