Encuentro Nacional de Poesía en Gualeguay

M. Faure

Desde el 23 al 25 de marzo de 2017 en la Capital Cultural de Entre Ríos. Estarán Beatriz Vignoli, Lautaro Ortiz, Aldo Luis Novelli y Ana Danich, entre otros destacados escritores.



Fuente: El Naufragario


V ENCUENTRO ARGENTINO DE POESÍA
"DEL GUALEGUAY A FINISTERRE"

Natalia Geringer - La Pampa
Alfredo Luna - Catamarca
Aldo Luis Novelli - Neuquén
Luis Palacios - Santiago del Estero
Maxi Ibáñez - Córdoba
Daniel González Rebolledo - Entre Ríos
Hector Berenguer, Raúl Feroglio, Ana Danich, Beatriz Vignoli, Sandra Tana Pasquini - Santa Fe
Hugo Toscadaray, Alicia Agnès Pastore, Paula Carman, Laura Ponce, Gisela Galimi, Catalina Boccardo, Eduardo J Espósito, Martín Raninqueo, Lautaro Ortiz - Buenos Aires
Candelaria Rojas Paz, Pablo Jerónimo Dumit, Alejandra Diaz - Tucumán


En este V Encuentro Nacional de Poesía habrá charlas, debates, lecturas, "tertulias amundsianas, nuevas voces, perfomances".


Nos cuenta el anfitrión, Daniel González Rebolledo: "Entre otros temas nos reúne el 24 de marzo, fecha que intentaremos re-significar prestando nuestros cuerpos y voces a la palabra poética de los compañeros poetas desaparecidos o exiliados durante la espantosa dictadura cívico militar que comenzó en esa fecha hace 41 años, y que como artistas no podemos dejar pasar graciosamente".


SELECCIÓN DE POEMAS


Sandra Pasquini

 

POEMA 

Son más de las cuatro
estoy aquí
buscando una alternativa
a la absurda obstinación del lenguaje
pienso en tus sospechadas sombras
en cada uno de tus disfraces
en esa carcajada frágil
a punto de hundirse en el atardecer
tengo el paladar lastimado
de tanto chocar con las palabras
estoy aquí
recontando las formas que inventa el silencio
con esta certidumbre dibujada a lápiz
en unos minutos más
va a sobrevenir el hartazgo de pensarte
y voy a trazar un círculo pequeño
con mi dedo índice sobre el papel
para encerrar las siete letras
que dicen tu nombre
y sigilosa
impune
y deliberadamente

aplastarlas contra el olvido.


Eduardo Espósito



O'CLOCK

Raspar el hueso azul de la poesía
Preparar una pócima untuosa
y aromática
como para seducir a una elefanta
con restos de amores contrariados
de sueños enterrados en frasquitos
y una gloria que nunca supo poseernos

Sorber la médula
el caracú de lo que queda por tirar
al minuto del último naufragio
Que su poder proteico nos consuele
de este opio final
de su aliento de lija amortajada
sus vapores fungosos
y sus polvos

Y entonces (sólo entonces)
alzar la copa colmada a un nuevo día
Cada mañana una indócil golosina
birlada al maxiquiosco de la muerte.




Ana Danich



VIAJE GÓTICO

Mi madre compró un pasaje a Siberia.
Yo viajaba en un tren hacia la estepa
con los ojos llorosos de tristeza,
una larga formación iba marchando,
retumbando entre los abedules
que pintaban como un lápiz de la noche
sombras de acero sobre las vías muertas.
Era lejos, tan lejana aquella tierra
que tardé en llegar cincuenta años,
desde la ventana izquierda del vagón
alcancé a divisar un cementerio
oculto en el páramo sombrío.
Se abrieron al instante las compuertas,
rodó el equipaje sobre el hielo,
apenas despuntaba la mañana
un sol errante se clavo en mi frente
nevada se anunciaba la llanura
detrás, el aullido de los lobos,
oraciones suníes como ecos,
repicaban el grito de los tártaros.
Con mi pie rocé la tierra helada
la mano de un fantasma prisionero
sujetó mi zapato entre sus dedos.
Me miró con los ojos del exilio
enjugó sus lágrimas en mi manta,
anudándola en la cruz de una lápida.
Me acerqué sigilosa hasta ese mármol
que yacía en la fría tundra ártica
y esculpido observé su nombre
en los huesos de una bella calavera.
Mi madre compró un viaje a Siberia.



Lautaro Ortiz



POEMA DEL SUEÑO QUE LA AMABAN


Esa mujer que duerme viene a cuento del sueño que la amaban.
Desde los pies a la cabeza era
una virgen limpia en los escalones del amanecer
paseando silenciosa
entre el tabaco del que escribe y la cabeza del que lee
totalmente entregados a la suerte del alfabeto los dos
con el sexo en alto como faroles en la humareda
y con la misma confianza sobre el final del cuento:
el que lee la ve dormir a su lado
el que escribe sueña que la amaba.





Daniel González Rebolledo




UN BAR EN ALGÚN PUERTO

Debe ser leve y rosado
esquinando el flamenco de tus sueños,
debe estar al borde, siempre al borde
al filo ineludible de la noche.
Debe tener equívocos burlescos
y el trópico y América y nosotros
escindidos detrás de tanto muelle
con Gomorra también, y un laberinto...
debe escucharse un Son
lenguas barrocas
junto al saber oscuro de la sombra
y un impreciso olor a aguas abiertas
al filo ineludible
de la noche.