El laberinto y la ventana

Ramiro Pereira-. El laberinto y la ventana

Cuando Entre Ríos tuvo un ministro supremacista blanco




Santiago Zorrilla

Entre Ríos tuvo un Ministro de Gobierno y Ministro General precursor del nazismo. Un supremacista blanco, racista y de alto predicamento. Sucedió durante la gobernación de Clemente Basavilbaso, que asumió tras la renuncia del Gobernador Crespo, gravemente enfermo -falleció días después- durante 1890 a 1891. Se llamó Lucas Ayarragaray y nació en Paraná en 1861.
Fue nombrado Ministro de Gobierno y luego Ministro General, una especie de Jefe de Gabinete y ese cargo lo catapultó luego a una diputación nacional por Entre Ríos, cargo que repitió siendo luego electo diputado nacional por provincia de Buenos Aires.
Siendo diputado nacional, fue el autor -junto a Carlos Pellegrini- de la mal llamada Ley de Defensa Social, que permitía la expulsión del país de cualquier extranjero al que se le supusieran -o pusieran- ideas anarquistas.
Durante la fundamentación de esta nefasta ley, Ayarragaray no se anduvo con vueltas y dijo...

…y es contra esa situación que este país que tiene ya elementos étnicos en su población, bien inferiores, debe precaverse trayendo elementos de orden superior, seleccionado la corriente inmigratoria para incorporar los elementos sanos y poder así tener una buena raza futura bien constituida fisiológicamente sobre bases étnicas depuradas […] Nosotros no necesitamos inmigración amarilla, sino padres y madres europeas, de raza blanca, para superiorizar los elementos híbridos y mestizos que constituyen la base de la población de este país.

Si bien representaba el clima de época y las ideas reinantes en la oligarquía y la alta burguesía, las ideas alocadas de Ayarragaray no tenían siquiera matices.
Pellegrini es recordado por sus críticos por esa ley de expulsión, pero hasta Pellegrini, gobernador bonaerense durante la Década Infame, tenía matices, algunas ideas progresistas propias del positivismo de la época.

La burguesía argentina nunca cesó de lamentar la entrega del Ferrocarril Oeste. Carlos Pellegrini,
uno de sus mejores representantes, decía en 1900; "Hace hoy diez años que la línea férrea del Oeste
pasó a manos de una empresa particular. Nosotros que no participamos del error tan generalizado de
que el Estado no debe ser administrador, creemos aún hoy que esa venta no debió realizarse, porque
el Oeste en manos del gobierno provincial hubiera sido, como lo fue, un propulsor eficaz del
progreso en los territorios que atraviesa, pues los capitales privados, si pueden hermanar el fomento
de la riqueza general con su mejor lucro, lo hacen, pero si aquél no trae aparejado éste
inmediatamente, no se erigen jamás en propulsores del progreso y bienestar común" (El País, Bs.
As., Julio 1, 1900, tomado de Masas, Caudillos y Elites, de Milcíades Peña)

 Ayarragaray era más tosco. Escribió libelos racistas como La constitución étnica y sus problemas en 1910 y luego varios panfletos en distintos diarios contra los caudillos federales, las llamadas razas inferiores y todo lo que no sea de su agrado supremacista.
En honor al gobernador que nombró e impulsó la carrera de lo que hoy llamaríamos claramente un neonazi, existe la ciudad de Basavilbaso, donde se asentó la primera camada de gauchos judíos.
Paradojas de la historia.
Uno de los primeros actos de gobierno de Basavilbaso fue fundar una estación de tren con su propio nombre, apenas pasar de vicegobernador a gobernador porque el gobernador electo estaba en su lecho de muerte. En el acto de fundación estaba su Jefe de Gabinete,  Lucas Ayarragaray.