Unidad justicialista...¿y después qué?




Jorge Quinoto Vázquez

Nadie tiene derecho a poner mantos de sospechas sobre la honestidad intelectual de tantos y tantos compañeros que hasta el día de hoy no se han visto contenidos por algunas de las erróneas decisiones tomadas por quienes han conducido los destinos del Partido Justicialista, sin eludir que en estos tiempos signados por la polarización de dos bloques ideológicos claramente antagónicos, se debe mantener una mirada crítica y objetiva de la realidad, brindando el respaldo que sea necesario al proyecto de gobierno que encabeza el compañero Gustavo Bordet, mas aun en este contexto político nacional caracterizado por la aplicación de  feroces políticas de ajuste económico que solo apuntan a la pérdida de las autonomías provinciales.
En función de lo expresado, no se puede dejar de leer como una buena señal la ultima proclama realizada en la ciudad de Concepción del Uruguay, mas aun cuando se habla en favor de la tan necesaria unidad del peronismo, entendiendo que la misma hoy tiene que servir fundamentalmente para fortalecer desde lo partidario, una gestión de un gobierno que esté al servicio de la defensa irrestricta de los intereses de cada uno de los entrerrianos.
En este 2017 atravesado por las elecciones legislativas, significaría un contratiempo más que significativo el hecho político de saber que por la falta de un asesoramiento adecuado, quien hoy tiene la responsabilidad y el honor de manejar los hilos del gobierno y del partido Justicialista, no pueda cumplir con el noble objetivo de alinear democráticamente la tropa, tomando como una tarea inmediata el poder neutralizar la embestida que a punta de birome y chequera realiza por estas tierras de bravos federales, “el gran conquistador” Rogelio Frigerio.
De todos modos lo ideal sería que se convoque a aquellos dirigentes peronistas de buena fe, pero sobre todo y sin la más mínima intención de entrar en sectarismos, a aquellos que no le hayan vendido el alma a alguno de los gestores del neoliberalismo cipayo que hoy se encuentran sutilmente reciclados en la Alianza Cambiemos.
Aunque suene reiterativo y poco optimista, sabemos que la idea de unificar criterios no será una tarea fácil, dado que primero se tendrán que apaciguar los ánimos de varios dirigentes importantes de distintos puntos de la provincia, quienes producto de la necedad de algún monje negro heredado, no fueron valorados luego de una relevante performance electoral alcanzada en las primarias del año 2015, cuando producto del hartazgo de las bases, se optó por dar la batalla con la recordada boleta corta, una propuesta alternativa que desde la misma junta electoral del PJ, se intentó proscribir al no permitirle ir pegada con la denominada “lista oficial” del FPV, obedeciendo directamente a los caprichos de quienes ejercieron la elección de los candidatos de la dedocracia, los mismos candidatos que a pesar de haber corrido con el caballo del comisario y habiendo contado con innumerables recursos en su favor, inevitablemente y quizás producto del propio desgaste que genera una prolongada estadía en las mieles del poder, terminaron transformándose en los mariscales de la derrota.
Otras de las instancias a tomar en cuenta estará en la convocatoria para aquellos compañeros que desde hace un tiempo considerable decidieron salir de la estructura partidaria, si bien es cierto a la hora de sentarse en la gran mesa de discusiones que propone Bordet, tiene que primar la generosidad política y el respeto hacia la historia de cada dirigente, tampoco podemos creer que la solución a nuestros males  se encontrara llenando el álbum con nostálgicas figuritas de otros tiempos, seguramente se tendrá que tener bien en claro que sumar no es lo mismo que amontonar.
Lo cierto es que aunque la idea de la gran familia Peronista feliz y unida suene mas a una utopía que al hecho concreto de haber entendido que resulta vital dar inicio al armado de un andamiaje que nos de crédito para reconciliarnos con un sector más que importante de la sociedad. En el mientras tanto habrá que seguir marcando las diferencias con algunos “reconocidos actores” que parecen no haber aprendido la lección, los mismos que se niegan a asumir aquellas responsabilidades que le tocan, estos que siguen tocando con oficio de viejos guitarreros apostando fuerte a una amnesia generalizada que ayude a impedir que desde el seno de nuestro movimiento empiece a soplar esa brisa de renovación que está esperando el ciudadano de a pie.
Nunca no está demás aclarar que en esto como en la vida misma nunca se termina de aprender, hoy como un humilde militante Peronista y luego de tantos sinsabores les puedo asegurar que desde todas las experiencias vividas hemos salido muy fortalecidos, y lo más importante no pasa por la victoria o la derrota electoral, lo importante pasa cuando se triunfa en lo colectivo, cuando la cosa tiene que ver con recuperar la  política para la gente, no por nada cada día y en cada compañero que se nos suma a esta idea de un Peronismo más amplio, se nos va revitalizando nuestra pertenencia.
Sin ánimo de ofender a nadie, uno también milita por la unidad de nuestro movimiento, y lo hace desde un espacio que dio la discusión donde y cuando había que darla, esta corriente en la que construyo se llama  “Potencia Peronista”, y será sin dudas una de las expresiones que protagonicen el tiempo que viene.