Se va perfilando el panorama político




Osvaldo Quinteros

En Entre Ríos, la interna del PJ ya no es tan importante como la interna del PRO versus la UCR, y la interna de la UCR versus la UCR. Este desplazamiento del interés periodístico responde a un desplazamiento del poder, expresado en las urnas durante las últimas elecciones.
Con mejores modales, la interna al interior de Cambiemos no es menos cruenta que la del peronismo cuando huele que puede recuperar el poder. Lo que pasa es que el peronismo entrerriano está oliendo que puede perderlo.
Esa sensación de fragilidad del peronismo hace que sin mayores cuestionamientos, se excluya a La Cámpora al tiempo que vuelven al PJ viejas caras como Alasino, Vergara, Dani Rossi, Maya.
Pero nadie descarta, a su vez, que si aceptan este estado de cosas, los sectores kirchneristas encuentren amparo en el nuevo Partido Justicialista. Eso sí, ya sin pretensiones de conducir o ejercer un comisariado de chequera y relato.
Los sectores kirchneristas, por su parte, cumplen la parte del trato no escrito: no cuestionar de manera demasiada dura a Gustavo Bordet por su alineamiento incondicional y hasta sobreactuado con el PRO.
El Frente Renovador, aunque manejado con habilidad para los tiempos (y las contradicciones flagrantes) por parte de Jorge Busti, se está acoplando a este tinglado peronista provincial. En otras provincias, donde gobierna Cambiemos, el Frente Renovador se acerca al PRO.
Pero ni la UCR logra detener el avance del PRO en la provincia, a fuerza de billetera, ni Cambiemos logra frenar su sangría. Varios dirigentes, hasta un senador provincial, se les cambió de bando.
El espacio de Cambiemos no muestra signos de crecimiento y desarrollo en la provincia, con lo cual toda su suerte electoral queda sumergida a los vaivenes del desempeño del gobierno nacional.
Si la economía del país arranca en Entre Ríos Cambiemos puede vencer. Si no arranca, será más difícil.
Para Bordet, la elección legislativa de este año será clave porque eso definirá si podrá aspirar con chances, o no, a la única reelección consecutiva que la Constitución le permite.
Por ahora, cuenta con el acompañamiento de Urribarri, que le cedió el liderazgo sin mayores ruidos aunque se cuidó de conservar una cuota de poder importante. Quizás soñando con el retorno.
¿Qué pasaría si Bordet se presenta a la reelección y no gana?
Ahí, en el banco de suplentes, estarán nuevamente Busti y Urribarri.
Difícilmente surja una figura nueva en el justicialismo, dado que en el interés por la reelección Bordet no dejará crecer a nadie. Y si perdiera la reelección, el peronismo entrerriano no tendría los recursos materiales, simbólicos y épicos para crear una figura nueva desde la oposición. La historia del justicialismo desde el 83 a la fecha, lo demuestra.
En Cambiemos, en cambio, De Ángelli va a querer volver a competir por la gobernación, pero tendrá tres inconvenientes: viene de dos derrotas, no lo quieran en el PRO (luego de la elección, lo escondieron y nunca le dan juego) y los radicales se sienten cada vez con más fuerza para poner su propio candidato a gobernador.
Ahora bien, la suerte de la UCR depende de su grado de cohesión para negociar con Rogelio Frigerio, que aspira a ser gobernador de Entre Ríos.
Esa aspiración hoy suena arrolladora, pero hay que ver dentro de 3 años y hay que ver si puede ganar una interna abierta al resucitado aparato radical. Donde Atilio Benedetti sueña con volver a presentarse como candidato a gobernador.
Por ahora, Benedetti logró mantener unido al radicalismo y tiene un hábil alfil en la Cámara de Diputados, Sergio Kneeteman.
El bajo perfil de Benedetti, uno de los miembros del directorio del Banco Nación- puede obedecer a una estrategia: ser buscado como candidato radical por decantación, tras los fracasos de De Ángelli y el poco entusiasmo que genera Rogelio Frigerio.