Pregúntale al polvo






Lucas Carrasco

La figura institucional más importante de la principal oposición al gobierno nacional, el presidente del bloque de senadores nacionales del Frente Para la Victoria, pidió expulsar a los inmigrantes de países pobres lindantes con Argentina.
La Ministra de Facebook, Patricia Bullrrich, luego de su diatriba contra los bolivianos sugirió que fueron ellos -¿quiénes, toda Bolivia?- los que le hackearon la cuenta de twitter.
El presidente argentino, apoyado por el opositor Sergio Massa, "endureció" los controles migratorios de los países pobres. Cuánto consenso. Qué admirable es que la clase política esté tan de acuerdo en un tema verdaderamente importante. Para todo lo demás, ya habrá tiempo para insultarse y gritar en los programas de cable que discuten, apasionadamente, el calendario de feriados.
El Realismo Sucio es una escuela literaria que seduce a los periodistas porque su género narrativo y estético se emparenta con el discurso periodístico. Descendiente del Minimalismo, el Realismo Sucio es fundamentalmente anglosajón y consiste en una escritura seca, filosa, directa. Cuanto más se supriman los adverbios, mejor.
Arturo Bandini, personaje de John Fante, se encuentra en una profunda depresión en la novela Pregúntale al polvo. Sus textos son rechazados por editoriales y revistas. Nadie lo entiende. Lo que dice no le importa a nadie.
Esta es la novela consagratoria del Realismo Sucio.
A veces, la realidad se presenta así.
Los hechos, desnudos, son pocos y tienen mal sabor. La tentación primaria es echarle la culpa a los hechos, a los desencadenantes de los hechos, a la ausencia de otros hechos mejores.
Pero la decepción solo sobreviene cuando se tenía, previamente, esperanzas.
Bill Clinton, siendo presidente de los Estados Unidos, comenzó la construcción de un muro en la frontera con México, a la par que firmaba el NAFTA, el tratado de libre comercio que dio origen a la última guerrilla en Latinoamérica, liderada por el Subcomandante Marcos, muchas de cuyas utopías, Trump promete hacer realidad.
Obama aumentó, como ningún presidente anterior, la deportación masiva de inmigrantes.
Los hechos pueden presentarse con adverbios floridos, extravagancias dramáticas y conspicuos deleites para los magos de la indignación. Son parte del entretenimiento cotidiano. El truco narrativo consiste en marcar, constantemente, disruptivas alarmas, recomienzos erectos diría el poeta Oliverio Girondo. en su mejor poema, Cansancio:

Y de los replanteos 
y recontradicciones 
y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado 
y de los repropósitos 
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables 
y del revés y del derecho 
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y 
          remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios 
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos 
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos 
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje 
y treta terca en tetas 
y recomienzo erecto 
y reconcubitedio 
y reconcubicórneo sin remedio 
y tara vana en ansia de alta resonancia 
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario 
y poro loco 
y parco espasmo enano 
y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico 
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos 
de tanto error errante 
y queja quena 
y desatino tísico 
y ufano urbano bípedo hidefalo 
escombro caminante 
por vicio y sino y tipo y líbido y oficio 
recansadísimo 
de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea 
y de la revirgísima inocencia 
y de los instintitos perversitos 
y de las ideítas reputitas 
y de las ideonas reputonas 
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias 
desde qué mares padres 
y lunares mareas de resonancias huecas 
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas 
sempiternísimamente archicansado 
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio 
remeditativo o remetafísico y reartístico típico 
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua 
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas 
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras 
simplemente cansado del cansancio 
del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento 
y al silencio

La revolución digital torna tan complejos los mecanismos de censura legal que otrora funcionaron como agente disciplinador de poder blando, que a grandes trazos se puede dividir el mundo en las formas de mutación de esta censura legal y disciplinaria: en Oriente las filtraciones se cubren con represión y propaganda contraria, una tosquedad que en Occidente, después del siglo de los nacionalismos y las guerras, se abandonó. En Occidente lo evidente se esconde por saturación. Que el bosque te impida ver el árbol. Que la película te impida ver la foto. Y así.
Las líneas de continuidad se invisibilizan a través de la saturación de información en torno a las líneas de ruptura. Ejercicio envuelto en un histérico manoseo de categorías estériles como populismo, república, terrorismo, tratados de libre comercio.
Lo real se explica en la necesidad de la presencia de lo real, más que en una ontología de lo real.
Como esta carnicería epistemológica nunca llega a ningún lado, se pasa de pantalla hacia el próximo mega/archi/ultra/drama folletinesco de ocasión, que pueden ser las andanzas de algún boludo de la farándula, una nueva guerra asimétrica en África, un asalto rimbombante bien filmado en el culo del mundo o las proezas atléticas de algún muchacho que al cumplir los treinta años será considerado viejo e inservible pero hoy es nuestro héroe universal e imán de todas las cualidades del romanticismo de François-René de Chateaubriand.
Los miedos ancestrales se machacan, las ilusiones se renuevan y el vértigo de la saturación insensibiliza a los espectadores que esperan sus cinco minutos de gloria en las redes sociales.
Mientras tanto, el mundo sigue siendo inexplicable sin la experiencia sensorial directa que de sentido a la telaraña conceptual y al cúmulo de informaciones y datos inútiles que nuestro cerebro, sencillamente, no puede procesar. Como ayer, como mañana, como hoy. Lo permanente sigue siendo lo más difícil de entender. El origen, el fundamento, el gran por qué.