Apilar negritos: el macabro negocio del Juicio Abreviado


Joakito

El Director del Servicio Penitenciario de Entre Ríos lo reconoció sin pudor. En Entre Ríos quienes están privados de la libertad lo están en condiciones de hacinamiento. Hasta el punto tal, que por ejemplo, en la Unidad Penal que está en la capital provincial más de 40 personas se mantienen encerradas en la Capilla que se encuentra dentro de la cárcel.
Según José Luís Mondragón, encargado de las cárceles entrerrianas, actualmente hay 1752 personas internadas (un aumento sideral desde la implementación de la Inquisición, denominada "Juicio Abreviado")  tanto condenadas como procesadas en la provincia. Y esto se debe en su opinión a la implementación en la provincia del nuevo código procesal penal, es decir, el negocio de esa clase social conocida como Abogados, que a gente pobre y por lo general, de bajo nivel educativo, les ofrecen “arreglar”, maniobra académicamente denominada, Juicio Abreviado. Previo "ablande" con el uso y abuso de la prisión preventiva, los "interrogatorios" policiales o las amenazas verbales de los fiscales. Un fiscal que bolacea penas estrafalarias a un acusado que carece de un defensor oficial serio, lo está amenazando por más chamuyo académico que los ampare. Los resultados son escalofriantes y este es el costado judicial que se calla.
Lo llamativo de la declaración de Mondragón, no es solo el reconocimiento de la violación de los derechos constitucionales a los internos penales, sino, más grave aún, es que institucionalmente se reconozca, que en las cárceles provinciales se mezclen quienes efectivamente fueron condenados por haber cometido un delito junto a quienes aún se encuentran procesados o con causas procesales en trámite. Es una aberración y un incumpliendo gravísimo al artículo 18 de nuestra Constitución Nacional que entre otras cosas dice nada más ni nada menos que “las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice”, sin embargo en Entre Ríos los presos duermen en el gallinero (le llaman "Granja Penal) o en la capilla, y Mondragón lo dice chocho en cuanto medio de comunicación se le cruce, prometiendo que en algún momento se harán Unidades Penales nuevas y modernas.

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