Ahora cualquiera africanea el lumpenaje judicial




Lucas Carrasco

Cuando mi amigo Martín pasó a la gloria llamando "lumpenaje judicial" a la cúpula del Poder Judicial entrerriano y sus monigotes, tras la reforma del Código Procesal, probablemente no se imaginó que algún día tan cercano iba a ser tan visible la africanización de la totalidad de la dirigencia entrerriana.
Incluso, hoy, cualquiera africanea jueces, ministros y legisladores contándoles las costillas y los aludidos se defienden gritando "PERO AQUEL OTRO ES PEOR". Parecen niños malcriados en un jardín de infantes que solo acepta hijos únicos de padres separados.
En el torrente de información vieja con F5  se da por sentado algunas premisas que hacen el paisaje macabro un poco más lúgubre. Pero entretenido.
Por ejemplo:

-El Club de Fans de Chiara Díaz, recientemente formado tras el show de extorsión a los diputados que lo juzgaban, 15 días antes querían destituirlo. 15 días nomás pasaron, eh. 

-A la Comisión de Socios de Claudia Mizawak se le ocurrió formar una UTE en su defensa. Pero no consideraron EN NINGÚN MOMENTO inventarle alguna cualidad a la doctora. Algo que la distinga. Una cosa, una por lo menos, positiva. No. Nada. Todo se reduce a "no hay pruebas". O más bien "no hay tantas pruebas".

-A nadie le importa un carajo lo que opine Gustavo Bordet. No es un tema menor. Al cierre de esta nota, Bordet era aún el gobernador entrerriano. Aunque todavía no asumió.

-Que todos los días haya marchas de gente común en la puerta de Tribunales, no es un dato ni siquiera para analizar entre los patrulleros de viáticos. Queda feo, che. Después de todo, se supone que el lumpenaje judicial tiene como función proveer un servicio de justicia. No es solo una agencia de viajes. 

-Los sobresueldos, el chofer genocida, la reventa de armas, los Caudana que van y vienen y otros asuntos menores ni aparecen ante la intensa gravedad de los viáticos. Se nota mucho, me parece. 

Ahora cualquiera africanea a los jueces y fiscales que estaban acostumbrados a ser tratados como si fueran el Rey Arturo.
Mark Twain escribió la novela Un yanqui en la corte del Rey Arturo, donde uno de los personajes logra ser transportado hacia atrás en el tiempo y así salvarse de la hoguera. Pero al mismo tiempo, el chamuyero y farsante Mago Merlín, celoso por la capacidad de Hank Morgan de zafar de la hoguera, intenta por todos los medios hacerlo mierda.
En la novela de Mark Twain esta secuencia graciosa sirve, finalmente, para mejorar el país, la Corte, la vida de la gente común.
Acá en África solo sirve para que nos caguemos de risa mientras los magos y bufones se pelean por regresar el tiempo atrás.




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