Tres cosas positivas de Bordet




Osvaldo Quinteros

La gestión del gobernador Gustavo Bordet concluye su primer año con una publicidad oficial personalista (¿es legal?) y autocelebratoria, aunque con un discurso a la defensiva que revela el verdadero análisis que subyace en el corazón de la administración provincial.
No obstante, hay que tres hechos destacables de su gestión. Que a la vez, son continuidad de la gestión anterior.

El primero es no haber reprimido la protesta social. Aunque sí hubo las clásicas idas y vueltas con el descuento a los paros estatales y una ausencia de política laboral -se hizo el sota con los despidos del gobierno nacional en Entre Ríos y los abundantes despidos en el sector privado- el recrudecimiento de la protesta social no lo llevó a la tentación de reprimir, como sí hicieron, en comparación, muchos mandatarios peronistas, especialmente los que se dieron vuelta del ultrakirchnerismo al macrismo, como Bordet.

El segundo hecho destacable es haber acompañado los salarios públicos y jubilaciones al ritmo de la inflación y haber ordenado un poco el cronograma de pagos, unificando a los pasivos con los activos. A esto se puede sumar que no hubo despidos de personal, como sí sucedió con otros mandatarios provinciales.

El tercer hecho positivo fue la continuidad de las políticas sociales, también acompañando el ritmo de la inflación. Aunque estas políticas sociales no hayan logrado sacar a nadie de la pobreza, es lo único que hay para casi un tercio de los entrerrianos sumidos en la pobreza.

Estos tres hechos positivos probablemente no alcancen para minimizar los negativos: el megaendeudamiento, la crisis institucional con el Poder Judicial, las sospechas de corrupción, la paralización de la obra pública, la mediocridad general del gobierno. Pero representan destacables políticas de estado que expresan una continuidad con el gobierno anterior de Urribarri y aún el anterior de Busti.