Había una vez una vaca


Lucas Carrasco

El de la foto es un juez supremo de Entre Ríos, en pose "hombre mirando al sudeste", aunque probablemente, esté soñando con sus próximas vacaciones semanales. Este hombre, aclaro de entrada, me cae bien: es vago, atorrante y completamente cínico. Me siento identificado. Además, no le gusta laburar. Lo normal. Se llama Carlos Chiara Díaz. Vive en Recoleta, Bs As. Pero de vez en cuando se da una vuelta por acá. Porque se lleva medio millón de pesos de las arcas públicas, mes a mes.
Lástima que le gusta mucho la guita, el poder y los privilegios; sino en vez de juez penal sería periodista. La vagancia es nuestro patrimonio.

La avanzada contra Chiara Díaz de Urribarri y sus socios en otros partidos políticos, ha generado un sinfín de rumores (ninguno habla bien de él, ¡qué cambio abrupto!...jeje) y poco análisis pero lo que hay vale la pena (recomiendo este escrito de Osvaldo Bodean). Algunos de esos rumores suenan infundados, como que se busca reemplazar a Chiara Díaz por el procurador Jorge García, cuya militancia urribarrista cambió el día que Urribarri perdió poder en las urnas. Para sumarse judicialmente a chuparle las medias con su habitual entusiasmo al nuevo gobernador Gustavo Bordet. Aunque, hay que reconocerlo, en esta nueva etapa García muestra un poco menos de dependencia política. Y es el que tiene mayor formación jurídica -por lejos- dentro de la cúpula del lumpenaje judicial.
Quizás por estas dos salvedades, no sea el candidato de Bordet y Urribarri luego de la Inquisición a Chiara Díaz.
Mucho más probable es que el empresario inmobiliario Julio Rodríguez Signes se siente en el Superior Tribunal de Justicia a compartir esa vocación inmobiliaria de los jueces que en sus ratos libres atienden asuntos penales. O que la eterna oficialista Rosario Romero, que ha pasado por todos los partidos y servido a todos los poderosos, vaya a hacer los mandados al Superior Tribunal de Justicia. Después de todo, el actual sistema de impunidad judicial para los poderosos y encarcelamiento de negritos fue diseñado por su marido, José Carlos Halle, cuando fue Secretario de Justicia de Busti. Hoy se encarga de los tarifazos para Bordet. Es decir, Rosario cumple el Requisito Mizawak: tener prendido al marido en el Ejecutivo en una zona opaca y de mucho manejo de guita: la energía. O sea, la franquicia local de Julio De Vido y el actual Ministro Shell, Juan José Aranguren.
Antes de Halle, estaba en ese puesto el abogado de los narcos y corruptos, Rodríguez Allende.
Ojo, si hubiera ganado De Angelli -estuvo a punto, si no fuera por los favores del suicida Adrián Fuertes- hoy el lumpenaje judicial usaría sombrero de paja, botas de campo y hablaría sin sujeto y predicado. Con De Ángelli, los supremos no tienen en común la vocación inmobiliaria pero sí tienen en común que no pagan un puto impuesto. ¿Ves que con esfuerzo es fácil encontrar consensos?



Ahora, la situación es complicada (para ellos). Aunque exageran. Demostraron ser bastante cagones los ex gladiadores contra las corporaciones, el imperialismo y los marcianos. Tres tapas de Daniel Enz y están todos bajo la cama culpándose entre sí. Buscando a quién hundir, cómo cortar el hilo por lo más delgado. Viejos zorros con viejos trucos.
Sin haber investigado una mierda y viendo la oportunidad de parecer Superman, los Clark Kent de la fiscalía ahora analizan a una vaca mochilera con vocación de Fotolog, después de que los periodistas Oscar Londero, Ricardo Leguizamón, Jorge Riani y especialmente Daniel Enz, destaparan una sucesión de escándalos de corrupción durante el sueño entrerriano donde el mandamás no era, precisamente, la vaca mochilera.
El resto del periodismo estaba sordo de una oreja, como la vaca de María Elena Walsh. Que si estaba en Humahuaca seguro la vaca era una mochilera que estudiaba en Filo y quiso conocer al pueblo. El asunto es que ahora todo el periodismo se pelea por ir a patearle la cabeza al caído y andan toodoos reeee indignaaados con la corrupción. Dando lecciones de moral y transparencia republicana. Muchas gracias.
Los mismos diputados que con argumentos jurídicos expres se negaron hace tres semanas a analizar siquiera el desafuero de diputados con causas gravísimas en la Justicia, ahora en un trámite rapidísimo encontraron que Chiara Díaz cobra sobresueldos a través de los viáticos. Hace tres semanas encontraron lo contrario de Chiara Díaz.
El problema obvio es que el resto del Superior Tribunal de Justicia tiene estos pecados también, además de otros más graves.
Y que los que deben mirar para otro lado y hacer estos juicios sumarios y selectivos contra el paseante Chiara Díaz, tienen menos autoridad moral que yo en el Club del Vino.
Cuando no hay nadie bueno en la trama, cuando las razones altruistas que se esgrimen son más truchas que Marizza hablando de transparencia, lo único que queda es reírse. Es terapéutico, hace bien. Y permite mirar desde lejos cómo juegan a los dardos los que tienen el pulso tembloroso.