¿CAMBIAMOS?



 Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet




Carta abierta a nuestros futuros ex compañeros de Cambiemos



El año pasado integramos el equipo de esperanzados ciudadanos que nos reuníamos para discutir y generar medidas políticas y cambios de fondo en un eventual gobierno de Alfredo de Ángeli. Así, de alguna manera, siendo de origen radical, integramos lo que se llamó “Cambiemos”. Aún recordamos a Alfredo diciendo en cada acto de campaña, con tono enérgico y campechano: “vamos a ser como la garza: en el barro, pero limpitos”. Todavía esperamos algún llamado de Alfredo en apoyo a lo que hicimos a lo largo de este año.-

También recordamos a los candidatos a diputados y senadores que venían con el ímpetu de terminar con cualquier negociado, proponiendo un cambio cultural a la luz de principios políticos inspirados en la ética republicana.- Prometimos un cambio radical en el modo de gestionar políticas públicas y terminar para siempre con el “toma y daca” de la politiquería de viejo cúneo.-

Y hoy, cuando vemos un sector de la coalición Cambiemos vinculado al radicalismo negociar impunidad para otros a cambio de  contratos y prebendas para unos pocos, nos preguntamos, no exentos de indignación y fatiga moral: ¿Cambiamos?

Un año pasó desde que asumieron nuestros diputados y senadores, y aún esperamos que presenten un proyecto que regule el claro y puntual mandato constitucional de crear, en el ámbito del Ministerio Público Fiscal, la Fiscalía Anticorrupción que, al parecer, no sólo a Urribarri y su sequito de más de 40 ladrones no le convendría.-

¿Y la ley de ética pública, que un tiempito después de la asunción de los nuevos legisladores le acercamos a los de nuestro bloque? Les informamos, por si aún no se percataron, que les ganó de mano la Dra. Rosario Margarita Romero y, encima, con un proyecto mediocre y escondedor que no altera el actual estado de cosas. ¿Son inocentes o ineptos? O lo peor, ¿son cómplices?

¿Cuántos contratos tiene cada diputado de Cambiemos, que a la sazón se los autoriza Sergio Daniel Urribarri, como dueño del sabot y jugando como banca?

¿En qué preciso momento les dio el ataque de moral republicana (i.e., imperativo categórico de Kant) y por qué esa repentina vocación justiciera y de higiene institucional se direccionó contra un solo miembro del Superior Tribunal de Justicia?

¿Acaso no se enteraron que su Presidenta (i.e., “la Reina de los Viajes”) integró, silenciosamente, una sociedad anónima vinculada a la obra pública mientras era vocal de ese alto cuerpo o que bastardeó la causa “Smaldone” para que jamás se le extendiera al capricho del soñador entrerriano el certificado oficial de nombramiento inconstitucional?.

¿Y el dispendioso manejo de fondos que implican verdaderos sobresueldos en un clima de pacto de silencio mafioso de los cortesanos locales o el relajamiento de las funciones de superintendencia que fueron tierra fértil para el tráfico ilegal de armas secuestradas del mundo delictual?.

Se nos insinúa por única respuesta y a la luz de los hechos antecedentes, un lacónico y monosilábico: bien, gracias!!!

¿Por qué nunca acompañaron siquiera una denuncia contra la corrupción existente? Y decimos acompañar porque no pretendemos (ni creemos) que tengan el coraje de firmarla y llevarla adelante.

¿Cuántos pedidos de informes llevaron adelante? ¿Y qué hicieron con sus respuestas o ante la falta de ellas?

Hay honrosas excepciones, desde ya, que no seremos nosotros quienes las mencionaremos, ya que como dice el dicho popular “que cada cual se ponga el sayo que le quepa”, pero francamente, los corajudos, están en absoluta minoría.

El pueblo les dio el enorme privilegio de elegirlos con su voto, y será éste quien los juzgue severamente por su conducta contumaz para con quienes hoy se encuentran imputados de delitos tan graves como peculado, administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, negociaciones incompatibles, enriquecimiento ilícito, cohecho, entre otros tantos injustos contra el erario público, mientras facilitan como instrumentos del bloque oficialista que se remueva de un plumazo a un Juez que con sus errores y virtudes ha votado, en general y en promedio, con mayor independencia que muchos de sus colegas del cimero tribunal.

No decimos, entiéndase bien, que no se justifique su enjuiciamiento, sino que lo que pretendemos demostrar es que ustedes –vaya uno a saber por qué motivo- ven el pájaro sobre el elefante, pero ignoran al elefante.-

¿Qué han hecho con los demás miembros del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos?

¿Qué han hecho con el titular del Ministerio Público Fiscal (i.e., el Procurador General), quien parecería vivir extraviado en una arcana dimensión de la realidad, puesto que salvo una o dos causas de último momento y acaso movido más por necesidad que por convicción, jamás ha ordenado que sus fiscales investiguen de oficio hechos de corrupción administrativa o que ante evidentes, públicos y groseros desórdenes de conductas de integrantes del máximo tribunal, ha preferido mirar para otro lado?

Señores Diputados de Cambiemos (salvo las honrosas excepciones), han guardado absoluto y ominoso silencio por un año. Se han cobijado cobardemente en los privilegios de su función y se han quedado calladitos y agazapados, no sea cosa que molesten o irriten a quien les aprueba los módulos de contratos u otras prebendas menores de vuestro pequeño mundo poblado por reptiles y casi por ningún pájaro. En el más extremo de los escenarios, les concedemos con humana indulgencia, solamente han dicho y “denunciado” generalidades, pero de modo tan vago, laxo e impreciso, que a veces algún periodista fisgón nos preguntaba a quién o quiénes suponíamos que aludían las mismas. Alguien de la prensa libre con agudeza y genialidad definió a los diputados radicales como los permanentes “preocupados”, pues les preocupan muchas cosas, pero  no pasa de allí su ofuscamiento cívico y su verba opositora.

En nuestros años de apasionada militancia en la Juventud Radical de Córdoba y local, en la que mamamos principios, utopías y convicciones, aprendimos una frase del gran Joaquín Castellanos que a ambos nos marcó para siempre: “Los pobres hijos de una vida mínima que en toda conmoción ven un desorden, son incapaces de entender el orden superior de una vasta convulsión”

Dan vergüenza ajena. Y mucha, muchísima. Son totalmente funcionales a la impunidad y a los macarras de la moralina “ad hoc”, y bajo la “promesa” que serían ellos quienes propondrían al reemplazante del Dr. Chiara Díaz que le habría hecho el gobernador, han dado junto a sus colegas del FPV un golpe procaz y propio de la omertá a todos los jueces de esta provincia, transmitiendo como mensaje subliminal: “Ojito señores Magistrados, no sean tan independientes y molestos con el poder, porque nosotros nos encargaremos de todos ustedes, como lo hicimos hoy con el vocal del STJER”

A esta altura de la soirée, preguntamos, ¿ya tienen el nombre de los reemplazantes del STJ? ¿Ya negociaron? ¿Fue con Bordet o con Urribarri?.- ¿Saben y son plenamente conscientes ustedes que el único y subalterno objetivo de descabezar a Chiara Díaz fue el de procurar liberar una vacante que sea ocupada por alguien que, sumado a la Dra. Claudia Mizawak, garantice impunidad a quienes saquearon esta provincia con las manos sucias de la indignidad? O sea, ¿se dan cuenta ahora que sirvieron de adminículo descartable a los bandidos sin ley y que ante ello sólo caben dos posibilidades, una más grave que la otra: o son imprudentemente ingenuos, con toques de finas notas de estupidez e imbecilidad o son de la misma condición que los ideólogos de este enroque impresentable y garantizador de la impunidad de los corruptos, que se enriquecieron a costa de la devastación financiera y moral de la Provincia?

No les pedimos que nos aclaren todas estas dudas y perplejidades de un fin de ciclo, ni tampoco si lo de CAMBIEMOS pretendió realmente ser una categoría histórica o apenas un slogan de campaña con fines de marketing político. Eso sería pedirles muchísimo y tenemos para nosotros la convicción, como abogados penalistas y esclavos de la Constitución,  que nadie puede ser obligado a autoincriminarse.-

Pero lo que de verdad y con desesperación existencial deseamos que respondan a propios y extraños es: ¿CAMBIAMOS?